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2020-01-01
2019-12-11
Faloplastia con antebrazo radial, técnica de Reino Unido
Esta no es la única forma de realizar la faloplastia con el antebrazo, se puede hacer en más o menos intervenciones y con variaciones en la técnica para la formación de la uretra, el tipo de implante utilizado, etc. La técnica que se describe es el que utilizan estos cirujanos en concreto.
INTRODUCCIÓN
La faloplastia consiste en crear un falo cosméticamente aceptable, con sensibilidad y con uretra, y en este caso con implante hidráulico de uno o dos cilindros para permitir erecciones. Aunque no existe una técnica perfecta, la técnica que utiliza el antebrazo como sitio donante parece ser actualmente la que mejor resultados da en cuanto a estética, funcionalidad, y sensibilidad táctica y erógena.
El proceso con estos cirujanos se realiza a lo largo de un año normalmente, y se divide en tres fases. Primero se forma el falo con uretra a partir del antebrazo (generalmente de la mano no dominante) y se transfiere al sitio receptor. En segundo lugar, se conecta la uretra nativa a la uretra del falo, se realiza una histerectomía, salpingo-ooforectomía bilateral, escrotoplastia, y creación del glande con la técnica Norfolk. En esta segunda intervención también se puede llevar a cabo una ablación de la vagina e incorporación del clítoris al falo. Por último, se implanta una prótesis eréctil para garantizar la rigidez necesaria para una erección. Según las dimensiones del falo se utiliza una prótesis de uno o dos cilindros.
PRIMERA INTERVENCIÓN
Se hace un torniquete para cortar la circulación al tejido que se utilizará para el falo, y se realizan incisiones para obtener el colgajo. Este torniquete se mantiene un máximo de dos horas para minimizar el daño isquémico que podría ocurrir al dejar parte del brazo sin riego.
El tamaño del falo se intenta ajustar a las expectativas del paciente, pero depende de las dimensiones del antebrazo.
El colgajo se separa longitudinalmente por una banda de 1 cm de ancho de piel desepitelizada para prevenir la formación de fistulas. La porción medial se obtiene de la zona que suele tener menos vello y típicamente mide 4 x 17 cm. A partir de esta porción se forma la neo-uretra, mientras que la porción lateral, generalmente de 14 cm de largo, 11 cm de de ancho en la punta, y 14 cm de ancho en la base, forma el falo.
La arteria radial se secciona en su unión con la arteria braquial, y para el drenaje de sangre se suele utilizar la vena cefálica, vena acompañante de la arteria radial, y venas del colgajo.
La sensación del falo la proprocionan los nervios cutáneos del antebrazo.
El falo se crea como "tubo dentro de un tubo" utilizando suturas. La parte del colgajo de la uretra se tubulariza alrededor de una sonda/catéter. Una vez se ha enrollado la uretra, el aspecto lateral del colgajo (correspondiente al falo) se enrolla alrededor de la neo-uretra para formar el falo. Una vez se forma el falo, se divide el pedúnculo vascular y se transfiere el colgajo al sitio receptor.
El falo se transfiere al sitio receptor y se realizan las siguientes conexiones:
1. Arterial: arteria radial con la arteria inferior epigástrica.
2. Venoso: Vena cefálica con la vena safena. Generalmente se han combinado las venas comitantes de la radial con la cefálica. Otras venas del colgajo se unen a ramas menores de la vena safena.
3. Nervioso: Nervios cutáneos con los ilioinguinales, iliohipogástrico, y nervio dorsal del clítoris.
Normalmente se realizan dos anastomosis venosas (entre 1 y 5) y dos nerviosas (entre 0 y 4).
El antebrazo donante se cubre con un colgajo de piel del glúteo. Después se aplica un venfaje compresivo y se mantiene el brazo elevado durante una semana, revisándolo todas las semanas.
El paciente se mantiene bajo observación, incluyendo una ecografía Duplex Doppler del colgajo cada hora para identificar las primeras señales de una isquemia si ocurriera.
SEGUNDA INTERVENCIÓN
Durante la segunda intervención se unen la neo-uretra del falo con la uretra nativa, lo cual permite al paciente orinar de pie.
El clítoris puede quedar expuesto, o desepitelizado y enterrado en la base del falo para conseguir un mejor estética, con los labios mayores fusionados para formar un escroto.
Durante esta intervención se puede realizar una vaginectomía por ablación y una histerectomía total con ooforectomía bilateral.
También se forma el glande con la técnica Norfolk.
Se da el alta al paciente después de dos días con un stent en la uretra durante una semana y un catéter suprapúbico durante tres semanas.
TERCERA INTERVENCIÓN
Pasado un año, se inserta el implante eréctil en el falo. Es necesario esperar un año para recuperar la sensación táctil en el falo.
Dependiendo del grosor del falo se insertan uno, dos, o tres cilindros inflables como implante eréctil. Esto se hace a través de una incisión en la ingle. El cilindro queda anclado al hueso púbico, y la bomba del implante se coloca a un lado del escroto. En el otro lado del escroto se inserta un implante testicular para que quede simétrico. El reservorio del implante se coloca a través de una segunda incisión en la ingle.
El implante se deja parcialmente inflado y se desinfla en la clínica pasados siete días. El paciente puede tener relaciones sexuales penetrativas después de seis semanas post-operatorias.

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Buscando información sobre la transexualidad
Actualmente hay mucha información respecto a la transexualidad disponible en internet. Desde antes de comenzar la transición uno ya busca información sobre cómo contárselo a la gente, camisetas compresoras, tratamiento hormonal, cambio de nombre, cirugías, etc. El problema, como con casi cualquier otro tema, es que también hay mucha desinformación. Ésta a veces se distribuye de forma intencional por personas transfóbicas tratando de disuadir a las personas transexuales, y otras veces simplemente proviene de la ignorancia. Hay muchos mitos (sobre todo en lo referente a la cirugía genital) que se siguen extendiendo como verdaderos porque repetimos lo que nos cuentan sin pararnos a comprobar cuánto tiene de cierto. El objetivo de esta entrada es, por tanto, proporcionar algunos consejos sobre cómo buscar información y, más que cómo buscarla, cómo evaluar su veracidad. Por la temática del blog lo centro en la transexualidad, pero es aplicable a cualquier otro tema.
Lo primero que hay que tener en cuenta es que al utilizar un buscador como Google, los resultados obtenidos quedan ordenados por popularidad, la cual no siempre es indicativa de calidad. Por ejemplo, al buscar casi cualquier cosa relacionada con la transexualidad masculina en inglés aparece un blog (al que no voy a dar publicidad) que en lugar de presentar información objetiva se dedica a exagerar y malinterpretar los efectos secundarios de las hormonas y las cirugías para intentar convencer a la gente de que la transición nunca es una decisión correcta y que todos los hombres transexuales somos en realidad mujeres. Si no se tiene en cuenta el contexto en el que se presenta ese contenido, uno podría pensar que es información veraz e imparcial cuando en realidad no lo es. De hecho, he conocido a varios chicos que retrasaron su transición por lo leído en ese blog.
Al evaluar la fiabilidad de una fuente de información se deben tener en cuenta varios criterios:
También ha de archivarse la información para continuar evaluándola en el futuro, sin llegar a conclusiones precipitadas si no se dispone de información o conocimientos suficientes. A veces no se cuenta con suficiente información para formar una opinión respecto a un tema, por lo que es mejor no tener una opinión (o estar dispuesto a cambiar de opinión) que formar una opinión inamovible basándose en información incompleta. Por ejemplo, la información disponible respecto a la transición en niños y adolescentes era mucho más escasa hace dos o tres décadas que actualmente cuando contamos con opiniones de diferentes profesionales y estudios publicados al respecto.
Por último, se continúa evaluando y reevaluando la información con el tiempo teniendo en cuenta los conocimientos que se hayan adquirido. Lógicamente, si la información de la que se disponía resulta ser falsa, es necesario cambiar de opinión y actualizar conocimientos. Es decir, uno puede haber leído en el año 2000 que la cirugía genital no da buenos resultados y no proporciona sensibilidad, lo cual puede haber sido cierto en ese punto en el tiempo, pero si se evalua esa información en la actualidad con la información disponible hoy en día, se comprueba que esta información de hace dos décadas ya no es veraz.
A continuación presento algunas de las falacias no formales que se pueden encontrar en argumentos (fuente):
Lo primero que hay que tener en cuenta es que al utilizar un buscador como Google, los resultados obtenidos quedan ordenados por popularidad, la cual no siempre es indicativa de calidad. Por ejemplo, al buscar casi cualquier cosa relacionada con la transexualidad masculina en inglés aparece un blog (al que no voy a dar publicidad) que en lugar de presentar información objetiva se dedica a exagerar y malinterpretar los efectos secundarios de las hormonas y las cirugías para intentar convencer a la gente de que la transición nunca es una decisión correcta y que todos los hombres transexuales somos en realidad mujeres. Si no se tiene en cuenta el contexto en el que se presenta ese contenido, uno podría pensar que es información veraz e imparcial cuando en realidad no lo es. De hecho, he conocido a varios chicos que retrasaron su transición por lo leído en ese blog.
Al evaluar la fiabilidad de una fuente de información se deben tener en cuenta varios criterios:
- Autor. Quién proporciona la información, cuáles son sus credenciales, su reputación, con qué intención comparte ese contenido, qué conflictos de interés tiene, cómo ve la transexualidad, etc.
- Localización de la información. Dominio del sitio web (.gob, .gov, .int, etc.), si se trata de una revista científica, un blog personal, un periódico, una nota de prensa, etc.
- Fecha de la información. Algo muy importante sobre todo respecto a la información médica, porque las cosas pueden cambiar mucho en una década o menos.
- Objetividad de la información. Parcialidad o imparcialidad, reconocimiento de otros puntos de vista, presencia de falacias, argumentos sesgados o no.
- Evidencia aportada. Bibliografía, opinión respaldada por fuentes independientes, consistencia interna y externa, información suficientemente detallada.
- Lenguaje. Ortografía y gramática, generalizaciones, exageraciones, utilización de un tono neutro, tono emocional, etc.
También ha de archivarse la información para continuar evaluándola en el futuro, sin llegar a conclusiones precipitadas si no se dispone de información o conocimientos suficientes. A veces no se cuenta con suficiente información para formar una opinión respecto a un tema, por lo que es mejor no tener una opinión (o estar dispuesto a cambiar de opinión) que formar una opinión inamovible basándose en información incompleta. Por ejemplo, la información disponible respecto a la transición en niños y adolescentes era mucho más escasa hace dos o tres décadas que actualmente cuando contamos con opiniones de diferentes profesionales y estudios publicados al respecto.
Por último, se continúa evaluando y reevaluando la información con el tiempo teniendo en cuenta los conocimientos que se hayan adquirido. Lógicamente, si la información de la que se disponía resulta ser falsa, es necesario cambiar de opinión y actualizar conocimientos. Es decir, uno puede haber leído en el año 2000 que la cirugía genital no da buenos resultados y no proporciona sensibilidad, lo cual puede haber sido cierto en ese punto en el tiempo, pero si se evalua esa información en la actualidad con la información disponible hoy en día, se comprueba que esta información de hace dos décadas ya no es veraz.
A continuación presento algunas de las falacias no formales que se pueden encontrar en argumentos (fuente):
- Ad hominem. En lugar de presentar razones para rebatir una conclusión, se ataca a quien defiende la conclusión.
- Ad baculum. En lugar de presentar razones en contra de una posición, se recurre a la amenaza
- Ad verecundiam. Apelar a una autoridad o a la mayoría en lugar de dar razones. Por ejemplo, "tal doctor dice que la transexualidad no es real", sin aportar razones por las que la transexualidad no es real más allá de "un doctor ha dicho eso".
- Ad populum. Razonamiento en el que se omiten las razones adequadas y se exponen razones irrelevantes que despiertan sentimientos o emociones en la audiencia.
- Ad ignorantiam. Razonamiento en el que se defiende que algo es o no es cierto basándose en el hecho de que no se puede demostrar lo contrario.
- Post hoc. Razonamiento en el que se establece relación causal entre dos fenómenos basándose en su coincidencia, sin suficiente base para demostrar que uno es causa y el otro es efecto (correlación no es causación).
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2019-12-06
Preguntas frecuentes sobre la cirugía genital en hombres transexuales
Si aparecen más preguntas en los comentarios las iré añadiendo a la entrada.
# ¿Qué tipos de cirugía genital hay disponible para hombres transexuales?
Hay dos tipos: metoidioplastia y faloplastia.
La metoidioplastia consiste en "liberar" el clítoris, que ha aumentado de tamaño debido al tratamiento hormonal, para que quede en una posición más anatómicamente correcta para el varón.
La faloplastia consiste en crear un pene de tamaño normal a partir de tejido de otra parte del cuerpo (comúnmente antebrazo, muslo, abdomen, o espalda).
Con ambas se puede realizar además la creación de un escroto, inserción de implantes testiculares, reconstrucción de la uretra para poder orinar a través del pene, y cierre de la vagina.
# ¿Cuál es el tamaño del pene tras la operación?
Con la metoidioplastia, el tamaño final depende del tamaño del clítoris antes de la operación. El tamaño final será similar al original, generalmente teniendo un aspecto más grande al quedar liberado del tejido que lo sujeta y moverse a una posición más anatómicamente correcta para un hombre.
Con la faloplastia se puede conseguir un pene de tamaño medio para un hombre adulto. Las dimensiones dependen de la cantidad de tejido disponible del sitio donante. Por ejemplo, si se utiliza el antebrazo, dependerá del tamaño del antebrazo y posición del nervio y vasos sanguíneos que se utilizarán. Normalmente se puede conseguir un tamaño de unos 14 cm. Hay que tener en cuenta que el tamaño flácido será el mismo que erecto.
# ¿Se tiene sensibilidad tras la operación?
Con la metoidioplastia, a menos que se dañe algún nervio (no he encontrado ningún caso así reportado), se conserva toda la sensibilidad que se tiene originalmente.
Con la faloplastia, igualmente se conserva toda la sensibilidad que se tiene originalmente. El clítoris puede incorporarse dentro del nuevo pene creado, o quedar fuera. En ambos casos, retiene su sensibilidad original. Además, si se realiza microcirugía para reconectar nervios (lo cual cada vez hacen más cirujanos), es posible obtener sensibilidad táctil así como erógena en el nuevo pene. Esta sensibilidad tarda normalmente varios meses en aparecer, ya que el los nervios una vez reconectados tardan tiempo en recuperarse. La calidad de la sensibilidad depende también del sitio donante (por ejemplo, el antebrazo cuenta con nervios sensitivos que proporcionan mejor sensibilidad táctil que el sitio donante del músculo dorsal ancho de la espalda, el cual sólo cuenta con nervio motor y no sensitivo).
# ¿Se pueden tener erecciones tras la operación?
Con la metoidioplastia, las erecciones que se obtienen son iguales a las que se tienen antes de la operación, ya que el tejido y su funcionamiento es el mismoque antes de la intervención.
Con la faloplastia, el pene no tiene capacidad de erecciones naturales al carecer de tejido eréctil. Sin embargo, se pueden insertar implantes eréctiles como los disponibles para los hombres cis con disfunción eréctil, puediendo crearse así erecciones. Además de los implantes que utilizan los hombres cis, se están desarrollando implantes específicamente para la faloplastia FTM.
Como excepción, al utilizarse la espalda como sitio donante (el cual tiene un nervio motor) es en algunos casos posible contraer el músculo obteniendo una erección en la que el pene adquiere más rigidez aunque, al contraerse el músculo, el pene se contrae y queda más corto en lugar de crecer en longitud.
# ¿En cuántas etapas se realiza la metoidioplastia?
La metoidioplastia se puede realizar en una sola etapa o en varias, dependiendo de las preferencias del equipo quirúrgico y del paciente. A menos cambios se realicen, menos etapas serán necesarias (por ejemplo, hay cirujanos que realizan la extensión de la uretra en una etapa separada, la cual no se llevaría a cabo si el paciente no quiere extender su uretra por el pene). El número de etapas también dependerá de si es necesaria una histerectomía y si se puede incluir en una etapa ya existente o tiene que hacerse por separado.
Como ejemplo, el equipo de Reino Unido realiza las siguientes etapas:
1. Creación de la nueva uretra con un injerto de epitelio obtenido del interior de la boca, dejándo la nueva uretra abierta para que se cure mejor, y liberación del clítoris.
2. Histerectomía opcional, extirpación y cierra de la vagina opcional, terminación de la nueva uretra, creación del escroto.
3. Inserción de implantes testiculares, opcional.
Esto es sólo un ejemplo, diferentes pacientes pueden tener un número de etapas diferente aún con el mismo equipo quirúrgico dependiendo de la técnica utilizada y las necesidades individuales de cada paciente.
# ¿En cuántas etapas se realiza la faloplastia?
La faloplastia se puede realizar en una sola etapa, aunque más comúnmente se realiza en varias. El número de etapas dependerá de las preferencias del equipo quirúrgico y del paciente. A menos cambios se deseen, menos etapas serán necesarias. El número de etapas también dependerá de si es necesaria una histerectomía y si se puede incluir en una etapa ya existente o tiene que hacerse por separado.
Como ejemplo, el equipo de Reino Unido realiza la faloplastia de antebrazo así:
1. Creación del nuevo pene y uretra, conectando vasos sanguíneos y nervios al nuevo pene.
2. Unión de la nueva uretra, creación del glande, creación del escroto.
3. Implante eréctil e implantes testiculares.
Esto es sólo un ejemplo, diferentes pacientes pueden tener un número de etapas diferente aún con el mismo equipo quirúrgico dependiendo de la técnica utilizada y las necesidades individuales de cada paciente.
# ¿Se puede hacer crecer más el clítoris para la metoidioplastia?
Algunos cirujanos recomiendan la utilización de bombas de vacío de forma regular para incrementar el tamaño del clítoris. A día de hoy no hay nada publicado al respecto. También se recomienda la aplicación tópica de DHT en el clítoris, sin embargo, la DHT es difícil de obtener de forma legal actualmente.
# ¿Se puede tener prepucio con la faloplastia?
La faloplastia crea un pene a partir de tejido de otra parte del cuerpo, es decir, no es el tejido que tendría un pene normal. Actualmente no hay forma de crear una piel sobre el pene de la misma forma que sería un prepucio. Lo más cercano a un aspecto sin circuncisión sería relizar la faloplastia sin creación del glande.
# ¿Es necesario estar en tratamiento hormonal para operarse?
Es recomendable haber estado en tratamiento hormonal al menos durante 1-2 años para la metoidioplastia, ya que el crecimiendo del clítoris depende de la testosterona. La faloplastia en teoría se puede realizar sin tratamiento hormonal, y esto se hace cuando un paciente no puede someterse a tratamiento hormonal por razones médicas. Sin embargo, hay cirujanos que no operan si no se cumplen ciertos requisitos, entre ellos tratamiento hormonal, por tanto depende del equipo quirúrgico.
Si se va a realizar o se ha realizado una extirpación de los ovarios (ooforectomía) sí es necesario estar en tratamiento hormonal, ya sea testosterona o estrógenos, ya que el cuerpo deja de producir sus propias hormonas las cuales son necesarias para mantener la salud a largo plazo, en particular salud ósea.
# ¿Es necesario hacerse una histerectomía antes de la cirugía genital?
Es necesario extirpar cérvix y útero si se va a realizar una vaginectomía (extirpación y cierre de la vagina). Si se mantiene la vagina es posible no realizar una histerectomía, sin embargo, sigue siendo necesario someterse a los exámenes ginecológicos que se realizan periódicamente de forma preventiva dependiendo de la edad del paciente.
# ¿Podré eyacular tras la cirugía?
La eyaculación en el varón requiere estructuras anatómicas que el hombre transexual carece, por tanto no es posible la creación de semen ni la eyaculación del mismo. Sin embargo, el hombre transexual presenta glándulas que secretan fluido, las cuales mantienen su función si no se dañan durante la operación y pueden resultar en la secreción de fluido a través del pene, pero no se trata de semen y no se eyacula.
# ¿Cuál es el coste de la cirugía?
El coste depende de cada equipo quirúrgico y varía entre países.
Por ejemplo, en Serbia la metoidioplastia cuesta unos 13.000€ con el Dr. Djordjevic. En España la faloplastia cuesta unos 20.000€.
Fuentes:
http://www.ngicns.scot.nhs.uk/wp-content/uploads/2016/08/Patients-Guide-To-Phalloplasty.pdf
http://www.gires.org.uk/wp-content/uploads/2014/08/lower-surgery.pdf
http://www.phallo.net/
https://www.metoidioplasty.net/
https://www.zsimplants.ch/es/
http://www.carlaantonelli.com/foros/viewtopic.php?f=30&t=18292
Más información:
https://transexualidadftm.blogspot.com/p/metoidioplastia.html
https://transexualidadftm.blogspot.com/p/faloplastia.html
# ¿Qué tipos de cirugía genital hay disponible para hombres transexuales?
Hay dos tipos: metoidioplastia y faloplastia.
La metoidioplastia consiste en "liberar" el clítoris, que ha aumentado de tamaño debido al tratamiento hormonal, para que quede en una posición más anatómicamente correcta para el varón.
La faloplastia consiste en crear un pene de tamaño normal a partir de tejido de otra parte del cuerpo (comúnmente antebrazo, muslo, abdomen, o espalda).
Con ambas se puede realizar además la creación de un escroto, inserción de implantes testiculares, reconstrucción de la uretra para poder orinar a través del pene, y cierre de la vagina.
# ¿Cuál es el tamaño del pene tras la operación?
Con la metoidioplastia, el tamaño final depende del tamaño del clítoris antes de la operación. El tamaño final será similar al original, generalmente teniendo un aspecto más grande al quedar liberado del tejido que lo sujeta y moverse a una posición más anatómicamente correcta para un hombre.
Con la faloplastia se puede conseguir un pene de tamaño medio para un hombre adulto. Las dimensiones dependen de la cantidad de tejido disponible del sitio donante. Por ejemplo, si se utiliza el antebrazo, dependerá del tamaño del antebrazo y posición del nervio y vasos sanguíneos que se utilizarán. Normalmente se puede conseguir un tamaño de unos 14 cm. Hay que tener en cuenta que el tamaño flácido será el mismo que erecto.
# ¿Se tiene sensibilidad tras la operación?
Con la metoidioplastia, a menos que se dañe algún nervio (no he encontrado ningún caso así reportado), se conserva toda la sensibilidad que se tiene originalmente.
Con la faloplastia, igualmente se conserva toda la sensibilidad que se tiene originalmente. El clítoris puede incorporarse dentro del nuevo pene creado, o quedar fuera. En ambos casos, retiene su sensibilidad original. Además, si se realiza microcirugía para reconectar nervios (lo cual cada vez hacen más cirujanos), es posible obtener sensibilidad táctil así como erógena en el nuevo pene. Esta sensibilidad tarda normalmente varios meses en aparecer, ya que el los nervios una vez reconectados tardan tiempo en recuperarse. La calidad de la sensibilidad depende también del sitio donante (por ejemplo, el antebrazo cuenta con nervios sensitivos que proporcionan mejor sensibilidad táctil que el sitio donante del músculo dorsal ancho de la espalda, el cual sólo cuenta con nervio motor y no sensitivo).
# ¿Se pueden tener erecciones tras la operación?
Con la metoidioplastia, las erecciones que se obtienen son iguales a las que se tienen antes de la operación, ya que el tejido y su funcionamiento es el mismoque antes de la intervención.
Con la faloplastia, el pene no tiene capacidad de erecciones naturales al carecer de tejido eréctil. Sin embargo, se pueden insertar implantes eréctiles como los disponibles para los hombres cis con disfunción eréctil, puediendo crearse así erecciones. Además de los implantes que utilizan los hombres cis, se están desarrollando implantes específicamente para la faloplastia FTM.
Como excepción, al utilizarse la espalda como sitio donante (el cual tiene un nervio motor) es en algunos casos posible contraer el músculo obteniendo una erección en la que el pene adquiere más rigidez aunque, al contraerse el músculo, el pene se contrae y queda más corto en lugar de crecer en longitud.
# ¿En cuántas etapas se realiza la metoidioplastia?
La metoidioplastia se puede realizar en una sola etapa o en varias, dependiendo de las preferencias del equipo quirúrgico y del paciente. A menos cambios se realicen, menos etapas serán necesarias (por ejemplo, hay cirujanos que realizan la extensión de la uretra en una etapa separada, la cual no se llevaría a cabo si el paciente no quiere extender su uretra por el pene). El número de etapas también dependerá de si es necesaria una histerectomía y si se puede incluir en una etapa ya existente o tiene que hacerse por separado.
Como ejemplo, el equipo de Reino Unido realiza las siguientes etapas:
1. Creación de la nueva uretra con un injerto de epitelio obtenido del interior de la boca, dejándo la nueva uretra abierta para que se cure mejor, y liberación del clítoris.
2. Histerectomía opcional, extirpación y cierra de la vagina opcional, terminación de la nueva uretra, creación del escroto.
3. Inserción de implantes testiculares, opcional.
Esto es sólo un ejemplo, diferentes pacientes pueden tener un número de etapas diferente aún con el mismo equipo quirúrgico dependiendo de la técnica utilizada y las necesidades individuales de cada paciente.
# ¿En cuántas etapas se realiza la faloplastia?
La faloplastia se puede realizar en una sola etapa, aunque más comúnmente se realiza en varias. El número de etapas dependerá de las preferencias del equipo quirúrgico y del paciente. A menos cambios se deseen, menos etapas serán necesarias. El número de etapas también dependerá de si es necesaria una histerectomía y si se puede incluir en una etapa ya existente o tiene que hacerse por separado.
Como ejemplo, el equipo de Reino Unido realiza la faloplastia de antebrazo así:
1. Creación del nuevo pene y uretra, conectando vasos sanguíneos y nervios al nuevo pene.
2. Unión de la nueva uretra, creación del glande, creación del escroto.
3. Implante eréctil e implantes testiculares.
Esto es sólo un ejemplo, diferentes pacientes pueden tener un número de etapas diferente aún con el mismo equipo quirúrgico dependiendo de la técnica utilizada y las necesidades individuales de cada paciente.
# ¿Se puede hacer crecer más el clítoris para la metoidioplastia?
Algunos cirujanos recomiendan la utilización de bombas de vacío de forma regular para incrementar el tamaño del clítoris. A día de hoy no hay nada publicado al respecto. También se recomienda la aplicación tópica de DHT en el clítoris, sin embargo, la DHT es difícil de obtener de forma legal actualmente.
# ¿Se puede tener prepucio con la faloplastia?
La faloplastia crea un pene a partir de tejido de otra parte del cuerpo, es decir, no es el tejido que tendría un pene normal. Actualmente no hay forma de crear una piel sobre el pene de la misma forma que sería un prepucio. Lo más cercano a un aspecto sin circuncisión sería relizar la faloplastia sin creación del glande.
# ¿Es necesario estar en tratamiento hormonal para operarse?
Es recomendable haber estado en tratamiento hormonal al menos durante 1-2 años para la metoidioplastia, ya que el crecimiendo del clítoris depende de la testosterona. La faloplastia en teoría se puede realizar sin tratamiento hormonal, y esto se hace cuando un paciente no puede someterse a tratamiento hormonal por razones médicas. Sin embargo, hay cirujanos que no operan si no se cumplen ciertos requisitos, entre ellos tratamiento hormonal, por tanto depende del equipo quirúrgico.
Si se va a realizar o se ha realizado una extirpación de los ovarios (ooforectomía) sí es necesario estar en tratamiento hormonal, ya sea testosterona o estrógenos, ya que el cuerpo deja de producir sus propias hormonas las cuales son necesarias para mantener la salud a largo plazo, en particular salud ósea.
# ¿Es necesario hacerse una histerectomía antes de la cirugía genital?
Es necesario extirpar cérvix y útero si se va a realizar una vaginectomía (extirpación y cierre de la vagina). Si se mantiene la vagina es posible no realizar una histerectomía, sin embargo, sigue siendo necesario someterse a los exámenes ginecológicos que se realizan periódicamente de forma preventiva dependiendo de la edad del paciente.
# ¿Podré eyacular tras la cirugía?
La eyaculación en el varón requiere estructuras anatómicas que el hombre transexual carece, por tanto no es posible la creación de semen ni la eyaculación del mismo. Sin embargo, el hombre transexual presenta glándulas que secretan fluido, las cuales mantienen su función si no se dañan durante la operación y pueden resultar en la secreción de fluido a través del pene, pero no se trata de semen y no se eyacula.
# ¿Cuál es el coste de la cirugía?
El coste depende de cada equipo quirúrgico y varía entre países.
Por ejemplo, en Serbia la metoidioplastia cuesta unos 13.000€ con el Dr. Djordjevic. En España la faloplastia cuesta unos 20.000€.
Fuentes:
http://www.ngicns.scot.nhs.uk/wp-content/uploads/2016/08/Patients-Guide-To-Phalloplasty.pdf
http://www.gires.org.uk/wp-content/uploads/2014/08/lower-surgery.pdf
http://www.phallo.net/
https://www.metoidioplasty.net/
https://www.zsimplants.ch/es/
http://www.carlaantonelli.com/foros/viewtopic.php?f=30&t=18292
Más información:
https://transexualidadftm.blogspot.com/p/metoidioplastia.html
https://transexualidadftm.blogspot.com/p/faloplastia.html
Categorías:
Cirugías FTM,
Faloplastia,
Metoidioplastia
2019-11-28
Tu cuerpo te traicionará (Joseph Schreiber)
A continuación comparto una traducción del texto "Your Body Will Betray You" publicado en 2016 por Joseph Schreiber en Minor Literature[s].
Original acá: https://minorliteratures.com/2016/05/06/your-body-will-betray-you-joseph-schreiber/
Este es un contenido diferente a lo que suelo compartir en este blog, y lo mío no son las traducciones literarias así que espero poder hacerle algo de justicia al texto original para hacerlo más accesible a la comunidad hispanohablante.
Este es un texto que leí por primera vez cuando se publicó, que en su día resonó conmigo y a más tiempo pasa desde mi transición, más lo entiendo.
Con esta traducción pretendo iniciar el diálogo sobre estos temas y animar a aquellos que llevan ya unos años en transición a compartir sus ideas y experiencias si quieren. Entiendo la necesidad de espacios para aquellos pre-transición y en las primeras etapas, por supuesto, pero después de la transición seguimos existiendo, seguimos siendo trans, y a veces necesitamos nuestro propio espacio también.
En fin, el blog seguirá siendo enfocado en las partes más médicas de la transición que es donde más conocimientos tengo respecto al tema, pero también me gustaría ampliar la temática para incluir la experiencia post-transición de la que la mayoría no hablamos.
A continuación la traducción. Muchas gracias a Joseph por darme permiso para hacerla, y por escribir un texto tan bueno y compartir su experiencia para empezar. Recomiendo leer el original inglés si es posible ya que no soy traductor profesional.
"Del interior hacia el exterior, pero ¿desde qué interior hacia qué exterior?"
— Róbert Gál, On Wing
Esta no es la historia de mi vida, sino la historia de mí viviéndola, de mí siéndola.
Y esa es una historia por completo diferente.
Soy, a falta de un término mejor, un hombre con un género diferentemente asignado. No, quizá hay términos mejores, más comunes --- transgénero, o queer, quizá. También los utilizo. Al menos cuando es oportuno hacerlo o cuando elijo situarme bajo un término paraguas más amplio. Pero debido a su propia inclusividad, estos términos quedan sin sentido. Definir el uno mismo para uno mismo requiere una posesión explícita del lenguaje empleado. Las palabras que acojo son mutables, evolucionan, incluso en el acto de ponerlas en papel o decirlas en voz alta. Las etiquetas sólo nos pueden llevar hasta cierto punto.
La historia es subjetiva. Sólo podemos saber lo que creemos saber.
Y eso no es mucho en absoluto.
Esto es lo que sí sé:
Viví, durante casi cuatro décadas, definido por los parámetros del cuerpo en el que nací. Recuerdo la sensación de albergar a un fugitivo, un recuerdo social temprano (¿con cuatro? ¿cinco? ¿seis años?). Este alguien dentro de mí no estaba conmigo, él era yo. Lo veía en mis ojos y quería que se fuera. Quería ser la niña que mi madre anhelaba, aquella cuyo género importaba únicamente porque su primera niña, la hermana que nunca conocí, murió antes de nacer.
Yo no era "marimacho". No deseaba ser un niño. Quería ser la niña a la que me enfrentaba en el espejo, aquella cuya autenticidad nadie más cuestionaba. Imaginaba que sentirse mujer era algo que se aprendía. Como atarte los zapatos o montar en bicicleta. Aún así, aunque "pasaba" en el mundo de niñas y mujeres, este "pasar" era una actuación calculada. Las normas permanecían opacas.
La compañía de chicos y hombres se convirtió en un refugio, el espacio donde mi otredad era validada, donde nadie cuestionaría nunca si era realmente mujer. La atracción sexual hacia los hombres era un valioso contrapunto a mi persistente inseguridad respecto al género. Olvidando que los encuentros románticos entre hombres en la ficción histórica de Mary Ranault me atraía más desesperadamente que cualquier cosa en las páginas de un típico romance chico-chica. Racionalicé que si tenía un novio, debía ser verdaderamente mujer después de todo.
Me casé joven y desaparecí.
Deben entender que cuando yo estaba creciendo, en las décadas de 1960 y 70, en la Canadá rural, nadie hablaba de "identidad de género" en absoluto. Y ciertamente nunca sugirierion que ésta pudiera diferir del sexo biológico. Incluso ahora muchos se ponen nerviosos por el concepto, citando biblia y verso. Mi crianza fue liberal, ni fundamentalista ni homofóbica, pero aún así mi "estar fuera de lugar" era mío, la apenas visible luz en la habitación oscura. Una historia antigua, pero no tenía ni idea de que había otros como yo.
La inseguridad respecto al género continuó persiguiéndome. Prescribió mi camino. Abandoné los estudios univeritarios dos veces, rechacé la entrada a Derecho, todo porque a más ejercitaba mi intelecto, menos energía tenía para dedicar a mantener el frágil equilibrio de ser una mujer en el mundo. Me retiré a los espacios más inequivocadamente "de mujer" que pudiera imaginar. Al final, en contra de mis instintos naturales, decidí tener hijos, y este fue el principio del final —el principio del final de mi habilidad de aferrarme a cualquier reconciliación entre mi identidad interior y la vida que había construido.
Me derrumbé.
Sólo al juntarme nuevamente, en el resultado de un ataque de nervios, pude por fin enfrentarme abiertamente a las dos nociones fundamentales que me habían llevado a la manía: sexualidad y género. Me di cuenta de que no se iban a ir, y que una no podía tener sentido sin la otra.
Por favor, dense cuenta, en el mundo de hoy en día en el que "trans*" se anexa a todo tipo de identidades, donde la sexualidad ya no está estrechamente delineada y donde el género es algo que desafiar, puede parecer imposible imaginar que estuviera dándome cabezazos contra la pared durante tanto tiempo antes de ver la luz. Pero la mía era una época diferente.
Terminé en la biblioteca con una copia de Transgender Warriors y aprendí, por primera vez, lo que unos años de testosterona podían hacer para transformar el exterior y alimentar el interior de un hombre nacido físicamente mujer. Entendí en ese instante que no había otra opción. Finalmente tenía un nombre, una etiqueta para mí, y todo comenzó a encajar.
No soy insensato. Sabía que habría compromisos. Sabía lo que la cirugía podía ofrecer y lo que, en el mejor de los casos, podía sólo aproximar. Sabía que el bisturí se cobra más que su kilo de carne, que recuperarse bien no es la mejor venganza, y que habría limitaciones a las elecciones que tomaría. Pero nada de esto estaba en mi mente mientras esperaba mi primera inyección de las hormonas correctas, las que había ansiado en cuerpo y espíritu durante tanto tiempo.
Esto fue ahora hace quince años. Tenía cuarenta años. Y en la pubertad, incluso cuando eres suficientemente mayor para saber mejor, todo parece posible.
Hoy:
En la calle, soy invisible.
Al verme, nunca sospecharías la realidad de mi historia, el enreversado camino hasta el sueño de mi génesis.
Simplemente soy.
Y aún así no soy.
Soy a la vez más, y menos, que la suma de mis partes.
Siempre lo he sido. Siempre lo seré.
Durante mucho tiempo creí que lo que había hecho visible era el verdadero yo, la auténtica carne hecha por mí mismo, pero no es tan simple. Hay una inherente falta de fundamento, una inautenticidad encarnada en juego.
Siempre estoy en el proceso de surgir.
La (meta)fisicalidad de todo:
Contengo una vida dentro de una vida --- una vida desarticulada e hibridizada, desvaneciéndose y resurgiendo contra el paso del tiempo. Esa otra vida nunca me abandona, pero con la distancia la puedo tocar menos y menos, como si nunca hubiera sido mía. Ahora se siente como si le perteneciera a otra persona. Le pertenece a aquellos que la guardan en su memoria —mis padres, mis hermanos, mis hijos— pero ¿qué significa, si significa algo, para mí?
Es como si fuera dueño del interior, pero no del exterior, de los primeros cuarenta años de mi vida.
Así que ¿qué tengo ahora? Una existencia más coherente, en absoluto, pero con el conocimiento de que una experiencia totalmente completa es algo que no tendré jamás. Mi cuerpo esta desfigurado, no por elección o diseño deliberado —es simplemente lo mejor que puedo alcanzar. Y en el final como en el principio, el cuerpo es sólo un eco de lo que soy, un recuerdo de lo que fui.
Puedes cambiar tu cara, pero tu cuerpo te traicionará.
A más lejos procedo, más me doy cuenta de que nunca llegaré. La transición es una experiencia que siempre trata de reformular y redefinir fronteras.
Sin fronteras, soy para siempre un migrante —surgiendo perpetuamente.
El ser no se puede medir.
El ser no se puede reducir al cambio del sexo en un pasaporte.
En la calle soy invisible.
Y aquí yace el quid de la cuestión. La invisibilidad, una vez conseguida, se considera una señal de éxito. Eso es a lo que se refiere una persona en transición cuando dice que "pasa". "Pasar" es ser visto sin preguntas como uno con el género que siente propio. Y es más que la habilidad de desaparecer entre la multitud. Hay una completitud interna que viene con las hormonas y los pronombres y el nuevo nombre —un nivelado, una sensación de paz.
Pero el cuerpo, el cuerpo es otra cosa. Sólo ahora el eje de la discordancia se ha movido.
Para aquellos que traspasamos la línea visible entre mujer y varón, hay un sacrificio. El viaje queda para siempre escrito en el cuerpo, sin importar cómo de lejos uno pueda o elija llegar. Quedamos a la vez dramáticamente transformados y decididamente inacabados o diferentemente diseñados. Acepté este coste dando por hecho que no importaría.
Quince años después, importa. Al menos para mí lo hace.
No me malinterpreten. No cometí ningún error. Este es el único camino que podría haber tomado una vez lo encontré en el mapa. Soy infinitamente más feliz, más asentado de lo que nunca podría haber imaginado. Pero si anhelo algo, es la vida que nunca tuve, la vida del niño —o cualquier vida, varón o mujer— que hubiera sido coherente, sexo y género, género y sexo. Por mucho que los dos están divididos, lo físico y lo psicológico, no están separados en el vivir, en la experiencia de ser. Existimos como mentes encarnadas o, si lo prefieren, espíritus encarnados en el mundo.
Pre-transición había una fractura interna del ser. Luchaba por alinear el mundo de fuera con el espacio interno que habitaba. Era un incómodo inadaptado. Nada tenía sentido. Incluso el glam rock y el punk de mi adolescencia ofreció poco más que una chispa de esperanza antes de desaparecer. Durante años me consideré un dualista cartesiano. La realidad ontológica que experimentaba era similar a estar atado a un cuerpo que nunca podría ser un hogar. A lo largo de los años comencé a hablar de "este" cuerpo, a describirlo como una entidad distinta. Me encontraba en momentos sintiéndome como que estaba moviendo mis caderas conscientemente y propulsando mis piernas hacia delante, como una persona lesionada aprendiendo de nuevo cómo andar. En forma embarazada me tambaleaba. Para entonces estaba completamente perdido.
Reconocerse a uno mismo como transgénero, es decir, entender que el yo real era la identidad de varón dentro de mí y aprender que el exterior podía modificarse para conformarse, fue suficiente para llevarme al divorcio y lanzarme hacia una nueva vida. En los primeros años había tanto que ansiar, tantos cambios, y tanta extrañedad aleatoria. La pubertad a los cuarenta es intensa y salvaje y rara. Durante años me lancé al trabajo, midiendo mi propio valor por el título en mis tarjetas de negocio, y encontrando validación en el único rincón de mi vida en el que nadie conocía mi pasado.
Mi transición era un éxito de libro. O eso parecía.
No hice amigos cercanos, no tuve amantes, no fuera que arriesgara el delicado equilibrio de finalmente existir como hombre en la sociedad. Sacrifiqué mi nueva autenticidad por otra verdad superficial —una coherente con una historia implicada que no amenazaría con exponerme. El muro que una vez construí en el interior, reconstruí en el exterior.
Ahora lo he demolido y deconstruido de nuevo.
Pero aún me encuentro turbado por una inquieta inautenticidad del ser. Sus preocupaciones se introducen en la tensión entre mi deseo de pasar desapercibido y mi necesidad de ser fiel a una vida vivida contracorriente. Está buscando una voz.
En la calle soy invisible.
Soy. Y no soy.
Soy a la vez más, y menos, que la suma de mis partes.
Siempre lo he sido. Siempre lo seré.
Aquí estoy escribiendo sobre mi vida, abriendo las venas de la historia sin sacar los detalles. He ofrecido trozos y fragmentos, sólo lo suficiente para comenzar a enmarcar una pregunta, para intentar comenzar a articular mi experiencia hibridizada de vivir —entonces y ahora.
Esto es un esbozo. Eso es todo.
Estoy siempre en el proceso de escribirme hacia ser.
Posdata:
Si la cumbre de la virilidad es orinar de pie, el nadir de la virilidad es ser gay y entender que siempre llegarás corto.
La novia desnudada por sus solteros. Incluso.
Joseph Schreiber es un escritor en Calgary, Alberta. Tiene un blog llamado roughghosts y es un contribuidor en Numéro Cinq. Sus reseñas han aparecido en 3:AM Magazine y Three Percent. Tiene próximos trabajos en un puñado de espacios.
Original acá: https://minorliteratures.com/2016/05/06/your-body-will-betray-you-joseph-schreiber/
Este es un contenido diferente a lo que suelo compartir en este blog, y lo mío no son las traducciones literarias así que espero poder hacerle algo de justicia al texto original para hacerlo más accesible a la comunidad hispanohablante.
Este es un texto que leí por primera vez cuando se publicó, que en su día resonó conmigo y a más tiempo pasa desde mi transición, más lo entiendo.
No se trata de información sobre cirugías, tratamientos hormonales o transición legal. No se trata de la parte más objetiva y cuantificable de la transición en la que siempre me he enfocado, sino de la experiencia como tal. No sólo de la experiencia de la transición sino del resultado de la misma y de lo anterior a ella. Las consecuencias y secuelas de un proceso que, aunque muy necesario e inevitable, es imperfecto y nunca podrá cambiar de dónde venimos ni los límites que no podemos a día de hoy sobrepasar. La dualidad de ser quien realmente eres con un pasado que no es coherente con ello, y la realidad de las limitaciones físicas. Algo de lo que creo que no se habla demasiado. La mayoría aparecemos y desaparecemos en cuestión de años, documentando los cambios físicos y los problemas sociales del inicio, las cirugías y sus resultados, y después de eso ya no hay de qué hablar. O quizá sí. ¿Quién habla del proceso mental que supone someterse a todo esto, de no sólo empezar el camino sino de terminarlo también, de haberlo andado como tal? No mucha gente.
Con esta traducción pretendo iniciar el diálogo sobre estos temas y animar a aquellos que llevan ya unos años en transición a compartir sus ideas y experiencias si quieren. Entiendo la necesidad de espacios para aquellos pre-transición y en las primeras etapas, por supuesto, pero después de la transición seguimos existiendo, seguimos siendo trans, y a veces necesitamos nuestro propio espacio también.
En fin, el blog seguirá siendo enfocado en las partes más médicas de la transición que es donde más conocimientos tengo respecto al tema, pero también me gustaría ampliar la temática para incluir la experiencia post-transición de la que la mayoría no hablamos.
A continuación la traducción. Muchas gracias a Joseph por darme permiso para hacerla, y por escribir un texto tan bueno y compartir su experiencia para empezar. Recomiendo leer el original inglés si es posible ya que no soy traductor profesional.
TU CUERPO TE TRAICIONARÁ
"Del interior hacia el exterior, pero ¿desde qué interior hacia qué exterior?"
— Róbert Gál, On Wing
Esta no es la historia de mi vida, sino la historia de mí viviéndola, de mí siéndola.
Y esa es una historia por completo diferente.
Soy, a falta de un término mejor, un hombre con un género diferentemente asignado. No, quizá hay términos mejores, más comunes --- transgénero, o queer, quizá. También los utilizo. Al menos cuando es oportuno hacerlo o cuando elijo situarme bajo un término paraguas más amplio. Pero debido a su propia inclusividad, estos términos quedan sin sentido. Definir el uno mismo para uno mismo requiere una posesión explícita del lenguaje empleado. Las palabras que acojo son mutables, evolucionan, incluso en el acto de ponerlas en papel o decirlas en voz alta. Las etiquetas sólo nos pueden llevar hasta cierto punto.
La historia es subjetiva. Sólo podemos saber lo que creemos saber.
Y eso no es mucho en absoluto.
Esto es lo que sí sé:
Viví, durante casi cuatro décadas, definido por los parámetros del cuerpo en el que nací. Recuerdo la sensación de albergar a un fugitivo, un recuerdo social temprano (¿con cuatro? ¿cinco? ¿seis años?). Este alguien dentro de mí no estaba conmigo, él era yo. Lo veía en mis ojos y quería que se fuera. Quería ser la niña que mi madre anhelaba, aquella cuyo género importaba únicamente porque su primera niña, la hermana que nunca conocí, murió antes de nacer.
Yo no era "marimacho". No deseaba ser un niño. Quería ser la niña a la que me enfrentaba en el espejo, aquella cuya autenticidad nadie más cuestionaba. Imaginaba que sentirse mujer era algo que se aprendía. Como atarte los zapatos o montar en bicicleta. Aún así, aunque "pasaba" en el mundo de niñas y mujeres, este "pasar" era una actuación calculada. Las normas permanecían opacas.
La compañía de chicos y hombres se convirtió en un refugio, el espacio donde mi otredad era validada, donde nadie cuestionaría nunca si era realmente mujer. La atracción sexual hacia los hombres era un valioso contrapunto a mi persistente inseguridad respecto al género. Olvidando que los encuentros románticos entre hombres en la ficción histórica de Mary Ranault me atraía más desesperadamente que cualquier cosa en las páginas de un típico romance chico-chica. Racionalicé que si tenía un novio, debía ser verdaderamente mujer después de todo.
Me casé joven y desaparecí.
Deben entender que cuando yo estaba creciendo, en las décadas de 1960 y 70, en la Canadá rural, nadie hablaba de "identidad de género" en absoluto. Y ciertamente nunca sugirierion que ésta pudiera diferir del sexo biológico. Incluso ahora muchos se ponen nerviosos por el concepto, citando biblia y verso. Mi crianza fue liberal, ni fundamentalista ni homofóbica, pero aún así mi "estar fuera de lugar" era mío, la apenas visible luz en la habitación oscura. Una historia antigua, pero no tenía ni idea de que había otros como yo.
La inseguridad respecto al género continuó persiguiéndome. Prescribió mi camino. Abandoné los estudios univeritarios dos veces, rechacé la entrada a Derecho, todo porque a más ejercitaba mi intelecto, menos energía tenía para dedicar a mantener el frágil equilibrio de ser una mujer en el mundo. Me retiré a los espacios más inequivocadamente "de mujer" que pudiera imaginar. Al final, en contra de mis instintos naturales, decidí tener hijos, y este fue el principio del final —el principio del final de mi habilidad de aferrarme a cualquier reconciliación entre mi identidad interior y la vida que había construido.
Me derrumbé.
Sólo al juntarme nuevamente, en el resultado de un ataque de nervios, pude por fin enfrentarme abiertamente a las dos nociones fundamentales que me habían llevado a la manía: sexualidad y género. Me di cuenta de que no se iban a ir, y que una no podía tener sentido sin la otra.
Por favor, dense cuenta, en el mundo de hoy en día en el que "trans*" se anexa a todo tipo de identidades, donde la sexualidad ya no está estrechamente delineada y donde el género es algo que desafiar, puede parecer imposible imaginar que estuviera dándome cabezazos contra la pared durante tanto tiempo antes de ver la luz. Pero la mía era una época diferente.
Terminé en la biblioteca con una copia de Transgender Warriors y aprendí, por primera vez, lo que unos años de testosterona podían hacer para transformar el exterior y alimentar el interior de un hombre nacido físicamente mujer. Entendí en ese instante que no había otra opción. Finalmente tenía un nombre, una etiqueta para mí, y todo comenzó a encajar.
No soy insensato. Sabía que habría compromisos. Sabía lo que la cirugía podía ofrecer y lo que, en el mejor de los casos, podía sólo aproximar. Sabía que el bisturí se cobra más que su kilo de carne, que recuperarse bien no es la mejor venganza, y que habría limitaciones a las elecciones que tomaría. Pero nada de esto estaba en mi mente mientras esperaba mi primera inyección de las hormonas correctas, las que había ansiado en cuerpo y espíritu durante tanto tiempo.
Esto fue ahora hace quince años. Tenía cuarenta años. Y en la pubertad, incluso cuando eres suficientemente mayor para saber mejor, todo parece posible.
Hoy:
En la calle, soy invisible.
Al verme, nunca sospecharías la realidad de mi historia, el enreversado camino hasta el sueño de mi génesis.
Simplemente soy.
Y aún así no soy.
Soy a la vez más, y menos, que la suma de mis partes.
Siempre lo he sido. Siempre lo seré.
Durante mucho tiempo creí que lo que había hecho visible era el verdadero yo, la auténtica carne hecha por mí mismo, pero no es tan simple. Hay una inherente falta de fundamento, una inautenticidad encarnada en juego.
Siempre estoy en el proceso de surgir.
La (meta)fisicalidad de todo:
Contengo una vida dentro de una vida --- una vida desarticulada e hibridizada, desvaneciéndose y resurgiendo contra el paso del tiempo. Esa otra vida nunca me abandona, pero con la distancia la puedo tocar menos y menos, como si nunca hubiera sido mía. Ahora se siente como si le perteneciera a otra persona. Le pertenece a aquellos que la guardan en su memoria —mis padres, mis hermanos, mis hijos— pero ¿qué significa, si significa algo, para mí?
Es como si fuera dueño del interior, pero no del exterior, de los primeros cuarenta años de mi vida.
Así que ¿qué tengo ahora? Una existencia más coherente, en absoluto, pero con el conocimiento de que una experiencia totalmente completa es algo que no tendré jamás. Mi cuerpo esta desfigurado, no por elección o diseño deliberado —es simplemente lo mejor que puedo alcanzar. Y en el final como en el principio, el cuerpo es sólo un eco de lo que soy, un recuerdo de lo que fui.
Puedes cambiar tu cara, pero tu cuerpo te traicionará.
A más lejos procedo, más me doy cuenta de que nunca llegaré. La transición es una experiencia que siempre trata de reformular y redefinir fronteras.
Sin fronteras, soy para siempre un migrante —surgiendo perpetuamente.
El ser no se puede medir.
El ser no se puede reducir al cambio del sexo en un pasaporte.
En la calle soy invisible.
Y aquí yace el quid de la cuestión. La invisibilidad, una vez conseguida, se considera una señal de éxito. Eso es a lo que se refiere una persona en transición cuando dice que "pasa". "Pasar" es ser visto sin preguntas como uno con el género que siente propio. Y es más que la habilidad de desaparecer entre la multitud. Hay una completitud interna que viene con las hormonas y los pronombres y el nuevo nombre —un nivelado, una sensación de paz.
Pero el cuerpo, el cuerpo es otra cosa. Sólo ahora el eje de la discordancia se ha movido.
Para aquellos que traspasamos la línea visible entre mujer y varón, hay un sacrificio. El viaje queda para siempre escrito en el cuerpo, sin importar cómo de lejos uno pueda o elija llegar. Quedamos a la vez dramáticamente transformados y decididamente inacabados o diferentemente diseñados. Acepté este coste dando por hecho que no importaría.
Quince años después, importa. Al menos para mí lo hace.
No me malinterpreten. No cometí ningún error. Este es el único camino que podría haber tomado una vez lo encontré en el mapa. Soy infinitamente más feliz, más asentado de lo que nunca podría haber imaginado. Pero si anhelo algo, es la vida que nunca tuve, la vida del niño —o cualquier vida, varón o mujer— que hubiera sido coherente, sexo y género, género y sexo. Por mucho que los dos están divididos, lo físico y lo psicológico, no están separados en el vivir, en la experiencia de ser. Existimos como mentes encarnadas o, si lo prefieren, espíritus encarnados en el mundo.
Pre-transición había una fractura interna del ser. Luchaba por alinear el mundo de fuera con el espacio interno que habitaba. Era un incómodo inadaptado. Nada tenía sentido. Incluso el glam rock y el punk de mi adolescencia ofreció poco más que una chispa de esperanza antes de desaparecer. Durante años me consideré un dualista cartesiano. La realidad ontológica que experimentaba era similar a estar atado a un cuerpo que nunca podría ser un hogar. A lo largo de los años comencé a hablar de "este" cuerpo, a describirlo como una entidad distinta. Me encontraba en momentos sintiéndome como que estaba moviendo mis caderas conscientemente y propulsando mis piernas hacia delante, como una persona lesionada aprendiendo de nuevo cómo andar. En forma embarazada me tambaleaba. Para entonces estaba completamente perdido.
Reconocerse a uno mismo como transgénero, es decir, entender que el yo real era la identidad de varón dentro de mí y aprender que el exterior podía modificarse para conformarse, fue suficiente para llevarme al divorcio y lanzarme hacia una nueva vida. En los primeros años había tanto que ansiar, tantos cambios, y tanta extrañedad aleatoria. La pubertad a los cuarenta es intensa y salvaje y rara. Durante años me lancé al trabajo, midiendo mi propio valor por el título en mis tarjetas de negocio, y encontrando validación en el único rincón de mi vida en el que nadie conocía mi pasado.
Mi transición era un éxito de libro. O eso parecía.
No hice amigos cercanos, no tuve amantes, no fuera que arriesgara el delicado equilibrio de finalmente existir como hombre en la sociedad. Sacrifiqué mi nueva autenticidad por otra verdad superficial —una coherente con una historia implicada que no amenazaría con exponerme. El muro que una vez construí en el interior, reconstruí en el exterior.
Ahora lo he demolido y deconstruido de nuevo.
Pero aún me encuentro turbado por una inquieta inautenticidad del ser. Sus preocupaciones se introducen en la tensión entre mi deseo de pasar desapercibido y mi necesidad de ser fiel a una vida vivida contracorriente. Está buscando una voz.
En la calle soy invisible.
Soy. Y no soy.
Soy a la vez más, y menos, que la suma de mis partes.
Siempre lo he sido. Siempre lo seré.
Aquí estoy escribiendo sobre mi vida, abriendo las venas de la historia sin sacar los detalles. He ofrecido trozos y fragmentos, sólo lo suficiente para comenzar a enmarcar una pregunta, para intentar comenzar a articular mi experiencia hibridizada de vivir —entonces y ahora.
Esto es un esbozo. Eso es todo.
Estoy siempre en el proceso de escribirme hacia ser.
Posdata:
Si la cumbre de la virilidad es orinar de pie, el nadir de la virilidad es ser gay y entender que siempre llegarás corto.
La novia desnudada por sus solteros. Incluso.
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Joseph Schreiber es un escritor en Calgary, Alberta. Tiene un blog llamado roughghosts y es un contribuidor en Numéro Cinq. Sus reseñas han aparecido en 3:AM Magazine y Three Percent. Tiene próximos trabajos en un puñado de espacios.
Categorías:
Post-transición,
Textos,
Traducciones
2017-05-01
Demandas por negligencia médica al Dr. Curtis Crane (EEUU, faloplastia)
Para consultar las demandas que tiene actualmente el Dr. Curtis Crane por negligencia médica ante complicaciones surgidas durante o tras la faloplastia:
- Ir a http://sfsuperiorcourt.org/online-services (desde ordenador, no móvil).
- Click en "Case Query".
- Click "No soy un robot" y completar captcha si es necesario.
- Buscar el número del caso. Actualmente:
- 554254
- 550630
- 556743
- 556713
- 557327
- 557363
- Una vez en el caso, click en "View" para descargar cada documento PDF.
Categorías:
Cirugías FTM,
Faloplastia
2017-04-16
Efectos de la testosterona sobre la vagina en el hombre transexual
La vagina es un órgano que se ve afectado por cualquier tipo de variación en los niveles de hormonas sexuales, por tanto el tratamiento con testosterona en hombres transexuales afecta su estructura.
Esta entrada contiene información bastante detallada y algunas partes son traducciones directas de estudios publicados. En resumen, la conclusión es que la testosterona produce atrofia del epitelio vaginal, disminuyendo su espesor y su contenido en glucógeno.
Bajo el epitelio se encuentra una lámina propia de tejido conjuntivo denso que proyecta papilas hacia el epitelio. Aquí es donde están los vasos sanguíneos más grandes. El conjunto de epitelio y lámina propia se denomina mucosa.
Debajo de la lámina propia hay una capa fibromuscular formada a su vez por dos capas de músculo liso (de contracción involuntaria), una circular interior y una longitudinal exterior.
Por último, debajo de la capa muscular se encuentra la adventicia, una capa fibrosa que proporciona soporte adicional a la vagina y que la une a las estructuras que la rodean.
La capa más relevante en relación al tratamiento hormonal es la del epitelio, que sufre cambios según los niveles hormonales.
El epitelio tiene varias capas:
El contenido en glucógeno de las células intermedias, estimulado por los estrógenos, es importante porque sirve de alimento a los bacilos de Döderlein, bacterias que forman parte de la flora natural de la vagina. Estos bacilos convierten el glucógeno en ácido láctico y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), lo cual impide el crecimiento de otras bacterias patógenas que requieren un medio menos ácido o menos oxigenado para proliferar. Por tanto, los bacilos de Döderlein tienen una función protectora y una disminución de los mismos conlleva un mayor riesgo de infecciones por microorganismos patógenos como bacterias o levaduras.
Durante la edad fértil, el epitelio tiene un gran contenido en glucógeno debido al efecto de los estrógenos. Durante el ciclo menstrual sufre modificaciones, pero todas sus capas permanecen bien definidas a lo largo del mismo.
Antes de la pubertad, tras la menopausia, y en cualquier estado en el que haya una carencia de estrógeno, el epitelio se atrofia. Con la atrofia disminuye el contenido en glucógeno de las células y el epitelio se hace más delgado. Este adelgazamiento en la menopausia puede ir asociado a sequedad vaginal, irritación, picor, y dolor durante el coito.
El tratamiento con testosterona produce una disminución de los niveles de estrógenos, quedando dentro del rango típico del varón y por debajo de los niveles que tendría una mujer sana en edad fértil. Este cambio hormonal tiene efectos sobre el epitelio vaginal.
En el estudio participan 14 hombres transexuales, en tratamiento hormonal durante una media de 10,5 meses (media ± DE: 10,5±5,7). Se realizan citologías a nivel de vulva, vagina, y cérvix. Se utiliza un espéculo Collins para facilitar la obtención de la muestra, de 10 x 2,5 cm y, si no es posible, de 10 x 2,0 cm, pudiendo ser lubricado con agua estéril para no interferir con la citología. Las muestras se obtienen con espátula de Ayre y con Cytobrush.
Resultados:
En este estudio participan 16 mujeres pre-menopáusicas, 16 mujeres post-menopáusicas, y 16 hombres transexuales (FtM). Las mujeres pre-menopáusicas tienen ciclos regulares (28-36 días), las mujeres post-menopáusicas no han tenido menstruación en los últimos dos años, y los hombres transexuales han estado en tratamiento con testosterona durante al menos un año (100 mg de Testoviron depot cada 7-10 días).
Se realizan biopsias de las paredes proximal-anterior, proximal-posterior, distal-anterior, y distal-posterior de la vagina, obteniendo muestras representativas de dos porciones diferentes de la vagina. Dichas muestras se conservan en formalina tamponada al 10%. Se realiza análisis histológico estándar con tinción de hematoxilina-eosina, tinción de ácido peryódico-Schiff (PAS) para evaluar el contenido en glucógeno, y estudio inmunohistoquímico con anticuerpos monoclonales para estudiar la expresión del marcador Ki-67 y de los receptores de estrógeno alfa y beta.
En las mujeres pre-menopáusicas (con niveles de estradiol de 125,4±35,2 pg/ml) se observan las características histológicas típicas del epitelio vaginal: una hilera de células basales columnares, 2-4 hileras de células parabasales, capa superficial con queratinocitos con maduración normal y glucógeno intracitoplasmático presente.
En las mujeres post-menopáusicas (con niveles de estradiol de 26,7±15,1 pg/ml) se observan características de atrofia en todas las muestras. Capa basal cubierta por 6-8 hileras de células parabasales, y sólo en tres casos con glucógeno intracitoplasmático. En tres casos se observa una marcada hiperqueratosis con hipergranulosis, principalmente en la pared posterior de la vagina.
En los hombres transexuales pre-menopáusicos en tratamiento con testosterona (con niveles de testosterona de 5,3±3,0 nmol/L y de estradiol de 71±10 pg/ml) se observa un epitelio considerablemente más delgado que en los otros dos grupos. Capa basal con una hilera de células columnares, hasta 10 capas de células parabasales todas compuestas de células poligonales con citoplasma eosinófilo escaso, sin capas intermedias o superficiales, y sin glucógeno intracitoplasmático. Los vasos submucosos están marcadamente dilatados y llenos de eritrocitos.
Aunque la tinción PAS sólo permite una evaluación cualitativa, el almacén de glucógeno parece disminuir en mujeres post-menopáusicas comparadas con mujeres pre-menopáusicas. La administración de testosterona puede estar asociada con una pérdida completa del glucógeno en la mucosa vaginal.
En la tinción inmunohistoquímica para Ki-67 se observa tinción positiva en los núcleos de células epiteliales de las células de la mucosa vaginal de los tres grupos.
Ki-67 es una proteína que sirve de marcador de proliferación celular. El nivel de Ki-67 aumenta a medida que las células se preparan para dividirse. A más células con núcleos positivos para Ki-67, mayor es la velocidad con la que se dividen.
Como es de esperar, el número de núcleos positivos por milímetro es mayor en mujeres pre-menopaúsicas. Los hombres transexuales sólo muestran unos pocos núcleos positivos en la mucosa vaginal.
Esta falta de proliferación celular no había sido reportada antes, e indica que la administración de testosterona puede inducir una atrofia epitelial a pesar de existir estradiol circulante.
Los receptores celulares son proteínas que se encuentran en la célula, pueden estar tanto en la membrana como en el interior, y activan o desactivan una función en la célula cuando una sustancia específica (denominada ligando) se une a ellos. Los receptores de estrógeno son activados por el 17β-estradiol (estrógeno) principalmente, hormona sexual femenina. Existen dos tipos de receptor de estrógeno, el alfa y el beta. Están presentes en muchas partes del cuerpo, no solamente en los órganos reproductivos.
La inmunohistoquímica para receptores de estrógeno alfa confirma la expresión del receptor en diferentes grados tanto en el epitelio como en el estroma en los tres grupos, con una patrón nuclear típico. Se observa una menor expresión en la mucosa y estroma vaginal de pacientes post-menopáusicas comparada con pacientes pre-menopáusicas, alcanzando significancia estadística solamente en la mucosa. La administración de testosterona resulta en una disminución de la expresión de ERα tanto en la mucosa como en el estroma (más pronunciada en el estroma), comparado con las mujeres pre-menopáusicas. Un análisis Western blot de ERα muestra una expresión proteica reducida tanto en mujeres post-menopáusicas como en hombres transexuales comparado con las mujeres pre-menopáusicas, alcanzando significancia estadística solamente en los sujetos transexuales.
La inmunohistoquímica para el ERβ revela la presencia del receptor en todas las muestras de los tres grupos. Se expresa principalmente en los núcleos de células epiteliales cercanas a la capa parabasal y los núcleos de células estromales subepiteliales. La expresión está significativamente reducida en el estroma vaginal, pero no en la mucosa, de mujeres post-menopáusicas comparadas con pre-menopáusicas, mientras que el tratamiento con testosterona disminuye la expresión tanto en la mucosa como en el estroma de hombres transexuales comparados con mujeres pre-menopáusicas.
El estudio muestra que la administración de testosterona induce un epitelio vaginal más fino caracterizado por una ausencia de glucógeno, proliferación reducida, y expresión reducida de receptores de estrógeno.
El epitelio vaginal de los hombres transexuales, comparado con el de las mujeres pre- y post-menopáusicas, pierde las capas intermedia y superficial y sólo permanecen la capa basal y parabasal.
El contenido de glucógeno está completamente agotado en los hombres transexuales a pesar de existir estradiol circulante en sangre. Aunque la testosterona detiene la función cíclica del ovario, sigue habiendo niveles detectables de estradiol compatibles con la fase folicular temprana del ciclo, probablemente por una actividad ovárica residual o por la aromatización periférica de la testosterona exógena. La carencia de glucógeno observada en los hombres transexuales se debe probablemente a un efecto directo de la testosterona que sobrepasa los efectos del estradiol circulante.
En general, este epitelio tiene las características histológicas de un epitelio con falta de maduración, lo cual podría deberse al efecto antagonizante de la testosterona sobre el estradiol, lo cual ya se ha reportado en otros tejidos como el endometrio y la mama. Por otra parte, no se observan diferencias entre el estroma de los tres grupos.
En este estudio no se registró una mayor tasa de infecciones en los sujetos transexuales comparados con los otros dos grupos, ni tampoco se ha reportado este problema en otros estudios. Sin embargo, es posible que esto se deba a que los hombres transexuales no suelen tener relaciones sexuales recibiendo penetración vaginal, lo cual puede prevenir infecciones.
En conclusión, la administración de testosterona a largo plazo no parece tener efectos adversos sobre el epitelio vaginal, pero sí produce modificaciones sustanciales en su histomorfología, proliferación, y expresión de receptores estrogénicos.
Este estudio se realiza con los mismos grupos que en el anterior: 16 mujeres pre-menopáusicas, 16 mujeres post-menopáusicas, y 16 hombres transexuales (FtM). Los especímenes obtenidos se dividen en dos porciones, una congelada para análisis biomolecular y otra fijada en formaldehído al 4% para análisis histológico e inmunohistoquímico.
Los receptores androgénicos son receptores celulares que al igual que los de estrógeno se activan cuando una sustancia específica se une a ellos, en este caso la testosterona y la dihidrotestosterona.
Con el estudio inmunohistoquímico se detectan receptores androgénicos (AR) tanto en la mucosa como en el estroma de todas las biopsias tomadas. En la mucosa, la densidad de AR disminuye con la edad pero no cambian con la administración de testosterona. En el estroma, la densidad de AR no cambia con la edad pero aumenta significativamente con la administración de testosterona. En las mujeres pre-menopáusicas la expresión es mayor en la mucosa que en el estroma, mientras que en las mujeres post-menopáusicas es mayor en el estroma que en la mucosa. En los hombres transexuales no se detectan diferencias entre mucosa y estroma, ni entre diferentes partes de la vagina.
Esta entrada contiene información bastante detallada y algunas partes son traducciones directas de estudios publicados. En resumen, la conclusión es que la testosterona produce atrofia del epitelio vaginal, disminuyendo su espesor y su contenido en glucógeno.
ESTRUCTURA NORMAL DE LA VAGINA.
La luz del canal vaginal está revestida por un epitelio escamoso estratificado no queratinizado, con las células superficiales más maduras que las más profundas. Las células de las capas más profundas tienen una forma más columnar o cuboidal mientras que las superficiales son planas y delgadas. Este epitelio proporciona protección y está lubricado por el moco cervical, por el trasudado de plasma de las paredes vaginales, y por las glándulas de Bartolini cercanas al introito.Bajo el epitelio se encuentra una lámina propia de tejido conjuntivo denso que proyecta papilas hacia el epitelio. Aquí es donde están los vasos sanguíneos más grandes. El conjunto de epitelio y lámina propia se denomina mucosa.
Debajo de la lámina propia hay una capa fibromuscular formada a su vez por dos capas de músculo liso (de contracción involuntaria), una circular interior y una longitudinal exterior.
Por último, debajo de la capa muscular se encuentra la adventicia, una capa fibrosa que proporciona soporte adicional a la vagina y que la une a las estructuras que la rodean.
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| Capas del tejido vaginal: epitelio, lámina propia, fibromuscular, y adventicia. (http://teachmeanatomy.info/pelvis/female-reproductive-tract/vagina/) |
La capa más relevante en relación al tratamiento hormonal es la del epitelio, que sufre cambios según los niveles hormonales.
El epitelio tiene varias capas:
- Estrato germinal formado por células que se reproducen continuamente para sustituir las que se van descamando de la superficie, formado por una sola hilera de células basales en empalizada.
- Estrato espinoso profundo con varias hileras de células parabasales unidas por puentes intercelulares.
- Estrato espinoso superficial con células intermedias, también unidas por puentes intercelulares, con un gran contenido en glucógeno.
- Estrato superficial con múltiples capas de células escamosas (planas).
El contenido en glucógeno de las células intermedias, estimulado por los estrógenos, es importante porque sirve de alimento a los bacilos de Döderlein, bacterias que forman parte de la flora natural de la vagina. Estos bacilos convierten el glucógeno en ácido láctico y peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), lo cual impide el crecimiento de otras bacterias patógenas que requieren un medio menos ácido o menos oxigenado para proliferar. Por tanto, los bacilos de Döderlein tienen una función protectora y una disminución de los mismos conlleva un mayor riesgo de infecciones por microorganismos patógenos como bacterias o levaduras.
Durante la edad fértil, el epitelio tiene un gran contenido en glucógeno debido al efecto de los estrógenos. Durante el ciclo menstrual sufre modificaciones, pero todas sus capas permanecen bien definidas a lo largo del mismo.
Antes de la pubertad, tras la menopausia, y en cualquier estado en el que haya una carencia de estrógeno, el epitelio se atrofia. Con la atrofia disminuye el contenido en glucógeno de las células y el epitelio se hace más delgado. Este adelgazamiento en la menopausia puede ir asociado a sequedad vaginal, irritación, picor, y dolor durante el coito.
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El tratamiento con testosterona produce una disminución de los niveles de estrógenos, quedando dentro del rango típico del varón y por debajo de los niveles que tendría una mujer sana en edad fértil. Este cambio hormonal tiene efectos sobre el epitelio vaginal.
ESTUDIOS SOBRE LOS EFECTOS DE LA TESTOSTERONA EN LA VAGINA.
A continuación se exponen los resultados de algunos estudios que se han realizado para determinar los efectos del tratamiento hormonal con testosterona en el tejido vaginal humano.CITOLOGÍA VAGINAL: UN MARCADOR DE LA TERAPIA HORMONAL EN TRANSEXUALES.
Vaginal cytology: a marker of hormone therapy in transsexuals (A. M. Caringella et al., 2013)En el estudio participan 14 hombres transexuales, en tratamiento hormonal durante una media de 10,5 meses (media ± DE: 10,5±5,7). Se realizan citologías a nivel de vulva, vagina, y cérvix. Se utiliza un espéculo Collins para facilitar la obtención de la muestra, de 10 x 2,5 cm y, si no es posible, de 10 x 2,0 cm, pudiendo ser lubricado con agua estéril para no interferir con la citología. Las muestras se obtienen con espátula de Ayre y con Cytobrush.
Resultados:
- Disminución gradual en la celularidad en 9/14 sujetos (64,3%).
- Aumento de células inflamatorias en 9/14 sujetos (64,3%).
- Atrofia lenta del epitelio con prevalencia de células basales, parabasales, e intermedias. Las células más grandes pertenecen a las capas más inferiores, en general con reducción en la eosinofilia, y comparable a la citología de mujeres menopáusicas.
- Reducción de bacilos de Döderlein en 2/14 sujetos (14,28%).
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| Citología vaginal en transexual FtM. Células basales y parabasales con núcleos hipertrofiados, desaparición de bacilos de Döderlein, e infiltración moderada de células inflamatorias. |
EFECTOS DE LA ADMINISTRACIÓN A LARGO PLAZO DE TESTOSTERONA SOBRE LA ESTRUCTURA DEL EPITELIO VAGINAL Y SOBRE LOS RECEPTORES DE ESTRÓGENO ALFA Y BETA.
Effects of long-term high dose testosterone administration on vaginal epithelium structure and estrogen receptor-α and -β expression of young women. (M. Baldassarre et al., 2013)En este estudio participan 16 mujeres pre-menopáusicas, 16 mujeres post-menopáusicas, y 16 hombres transexuales (FtM). Las mujeres pre-menopáusicas tienen ciclos regulares (28-36 días), las mujeres post-menopáusicas no han tenido menstruación en los últimos dos años, y los hombres transexuales han estado en tratamiento con testosterona durante al menos un año (100 mg de Testoviron depot cada 7-10 días).
Se realizan biopsias de las paredes proximal-anterior, proximal-posterior, distal-anterior, y distal-posterior de la vagina, obteniendo muestras representativas de dos porciones diferentes de la vagina. Dichas muestras se conservan en formalina tamponada al 10%. Se realiza análisis histológico estándar con tinción de hematoxilina-eosina, tinción de ácido peryódico-Schiff (PAS) para evaluar el contenido en glucógeno, y estudio inmunohistoquímico con anticuerpos monoclonales para estudiar la expresión del marcador Ki-67 y de los receptores de estrógeno alfa y beta.
| Características antropológicas, hormonales, y clínicas, de la población de estudio (media ± DE). |
En las mujeres pre-menopáusicas (con niveles de estradiol de 125,4±35,2 pg/ml) se observan las características histológicas típicas del epitelio vaginal: una hilera de células basales columnares, 2-4 hileras de células parabasales, capa superficial con queratinocitos con maduración normal y glucógeno intracitoplasmático presente.
En las mujeres post-menopáusicas (con niveles de estradiol de 26,7±15,1 pg/ml) se observan características de atrofia en todas las muestras. Capa basal cubierta por 6-8 hileras de células parabasales, y sólo en tres casos con glucógeno intracitoplasmático. En tres casos se observa una marcada hiperqueratosis con hipergranulosis, principalmente en la pared posterior de la vagina.
En los hombres transexuales pre-menopáusicos en tratamiento con testosterona (con niveles de testosterona de 5,3±3,0 nmol/L y de estradiol de 71±10 pg/ml) se observa un epitelio considerablemente más delgado que en los otros dos grupos. Capa basal con una hilera de células columnares, hasta 10 capas de células parabasales todas compuestas de células poligonales con citoplasma eosinófilo escaso, sin capas intermedias o superficiales, y sin glucógeno intracitoplasmático. Los vasos submucosos están marcadamente dilatados y llenos de eritrocitos.
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| Espesor en micrómetros del epitelio vaginal en mujeres pre-menopáusicas (PrM), hombres transexuales (FtM), y mujeres post-menopáusicas (M). |
| Contenido de glucógeno. Tinción PAS en biopsias vaginales de mujeres pre-menopáusicas (a), hombres transexuales (b), y mujeres post-menopáusicas (c). |
En la tinción inmunohistoquímica para Ki-67 se observa tinción positiva en los núcleos de células epiteliales de las células de la mucosa vaginal de los tres grupos.
Ki-67 es una proteína que sirve de marcador de proliferación celular. El nivel de Ki-67 aumenta a medida que las células se preparan para dividirse. A más células con núcleos positivos para Ki-67, mayor es la velocidad con la que se dividen.
Como es de esperar, el número de núcleos positivos por milímetro es mayor en mujeres pre-menopaúsicas. Los hombres transexuales sólo muestran unos pocos núcleos positivos en la mucosa vaginal.
| Cuantificación de la tinción inmunohistoquímica para Ki-67 en biopsias vaginales de mujeres pre-menopáusicas (PrM), hombres transexuales (FtM), y mujeres post-menopáusicas (M). |
| Imágenes representativas (x20) de la tinción inmunohistoquímica para Ki-67 de biopsias vaginales de mujeres pre-menopáusicas (c), hombres transexuales (d), y mujeres post-menopáusicas (e). |
Esta falta de proliferación celular no había sido reportada antes, e indica que la administración de testosterona puede inducir una atrofia epitelial a pesar de existir estradiol circulante.
Los receptores celulares son proteínas que se encuentran en la célula, pueden estar tanto en la membrana como en el interior, y activan o desactivan una función en la célula cuando una sustancia específica (denominada ligando) se une a ellos. Los receptores de estrógeno son activados por el 17β-estradiol (estrógeno) principalmente, hormona sexual femenina. Existen dos tipos de receptor de estrógeno, el alfa y el beta. Están presentes en muchas partes del cuerpo, no solamente en los órganos reproductivos.
La inmunohistoquímica para receptores de estrógeno alfa confirma la expresión del receptor en diferentes grados tanto en el epitelio como en el estroma en los tres grupos, con una patrón nuclear típico. Se observa una menor expresión en la mucosa y estroma vaginal de pacientes post-menopáusicas comparada con pacientes pre-menopáusicas, alcanzando significancia estadística solamente en la mucosa. La administración de testosterona resulta en una disminución de la expresión de ERα tanto en la mucosa como en el estroma (más pronunciada en el estroma), comparado con las mujeres pre-menopáusicas. Un análisis Western blot de ERα muestra una expresión proteica reducida tanto en mujeres post-menopáusicas como en hombres transexuales comparado con las mujeres pre-menopáusicas, alcanzando significancia estadística solamente en los sujetos transexuales.
| Imágenes representativas (x20) de la distribución vaginal de ERα en mujeres pre-menopáusicas (a), hombres transexuales (b), y mujeres post-menopáusicas (c). |
| Evaluación de la expresión de ERα. Cuantificación de la expresión en mucosa (a) y estroma (b) vaginal. |
| Evaluación de la expresión vaginal de ERα. Cuantificación densiométrica (superior) e imagen representativa (inferior) del análisis Western blog de la expresión de ERα en tejido vaginal. |
La inmunohistoquímica para el ERβ revela la presencia del receptor en todas las muestras de los tres grupos. Se expresa principalmente en los núcleos de células epiteliales cercanas a la capa parabasal y los núcleos de células estromales subepiteliales. La expresión está significativamente reducida en el estroma vaginal, pero no en la mucosa, de mujeres post-menopáusicas comparadas con pre-menopáusicas, mientras que el tratamiento con testosterona disminuye la expresión tanto en la mucosa como en el estroma de hombres transexuales comparados con mujeres pre-menopáusicas.
| Imágenes representativas (x20) de la distribución vaginal de ERβ en mujeres pre-menopáusicas (d), hombres transexuales (e), y mujeres post-menopáusicas (f). |
| Evaluación de la expresión de ERβ. Cuantificación de la expresión en mucosa (c) y estroma (d) vaginal. |
El epitelio vaginal de los hombres transexuales, comparado con el de las mujeres pre- y post-menopáusicas, pierde las capas intermedia y superficial y sólo permanecen la capa basal y parabasal.
El contenido de glucógeno está completamente agotado en los hombres transexuales a pesar de existir estradiol circulante en sangre. Aunque la testosterona detiene la función cíclica del ovario, sigue habiendo niveles detectables de estradiol compatibles con la fase folicular temprana del ciclo, probablemente por una actividad ovárica residual o por la aromatización periférica de la testosterona exógena. La carencia de glucógeno observada en los hombres transexuales se debe probablemente a un efecto directo de la testosterona que sobrepasa los efectos del estradiol circulante.
En general, este epitelio tiene las características histológicas de un epitelio con falta de maduración, lo cual podría deberse al efecto antagonizante de la testosterona sobre el estradiol, lo cual ya se ha reportado en otros tejidos como el endometrio y la mama. Por otra parte, no se observan diferencias entre el estroma de los tres grupos.
En este estudio no se registró una mayor tasa de infecciones en los sujetos transexuales comparados con los otros dos grupos, ni tampoco se ha reportado este problema en otros estudios. Sin embargo, es posible que esto se deba a que los hombres transexuales no suelen tener relaciones sexuales recibiendo penetración vaginal, lo cual puede prevenir infecciones.
En conclusión, la administración de testosterona a largo plazo no parece tener efectos adversos sobre el epitelio vaginal, pero sí produce modificaciones sustanciales en su histomorfología, proliferación, y expresión de receptores estrogénicos.
EXPRESIÓN DEL RECEPTOR ANDROGÉNICO EN LA VAGINA HUMANA BAJO DIFERENTES CONDICIONES FISIOLÓGICAS Y TRATAMIENTOS.
Androgen receptor expression in the human vagina under different physiological and treatment conditions. (M. Baldassarre et al., 2013)Este estudio se realiza con los mismos grupos que en el anterior: 16 mujeres pre-menopáusicas, 16 mujeres post-menopáusicas, y 16 hombres transexuales (FtM). Los especímenes obtenidos se dividen en dos porciones, una congelada para análisis biomolecular y otra fijada en formaldehído al 4% para análisis histológico e inmunohistoquímico.
Los receptores androgénicos son receptores celulares que al igual que los de estrógeno se activan cuando una sustancia específica se une a ellos, en este caso la testosterona y la dihidrotestosterona.
Con el estudio inmunohistoquímico se detectan receptores androgénicos (AR) tanto en la mucosa como en el estroma de todas las biopsias tomadas. En la mucosa, la densidad de AR disminuye con la edad pero no cambian con la administración de testosterona. En el estroma, la densidad de AR no cambia con la edad pero aumenta significativamente con la administración de testosterona. En las mujeres pre-menopáusicas la expresión es mayor en la mucosa que en el estroma, mientras que en las mujeres post-menopáusicas es mayor en el estroma que en la mucosa. En los hombres transexuales no se detectan diferencias entre mucosa y estroma, ni entre diferentes partes de la vagina.
2017-03-05
2016-12-27
Transexualidad (del libro "Somos nuestro cerebro" de Dick Swaab)
Capítulo del libro Somos nuestro cerebro (2014) de Dick Swaab dedicado a la transexualidad.
Los transexuales están convencidos de haber nacido en un cuerpo del otro sexo y hacen todo cuanto pueden, o casi, para cambiar de sexo. Esto sucede gradualmente, primero viviendo con el rol social del otro sexo y tomando hormonas, y después sometiéndose a una serie de intervenciones quirúrgicas de las que sólo un 0,4% se arrepiente más tarde. El primero que se preocupó de las necesidades de los transexuales fue el endocrinólogo y farmacólogo Otto M. de Vaal, que desde 1965 los ayudaba gratuitamente porque consideraba que su salario de docente en la Universidad de Ámsterdam se lo permitía. El genderteam de la Universidad Libre (VUmc), el centro médico universitario de Ámsterdan, tuvo a continuación un papel pionero, primero bajo la dirección del profesor Louis Gooren y actualmente bajo la de la profesora Peggy Cohen-Kettenis. Es curioso, porque en la Biblia -el VUmc tiene orígenes protestantes-, en el Duteronomio 22, 5-6, se afirma: <<La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer, porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor, tu Dios>>. Desde 1975, unas tres mil quinientas personas se han sometido a un cambio de sexo en ese centro. La primera vez que entré en contacto con este tema fue como estudiante de medicina en los años sesenta. Coen van Emde Boas, catedrático de sexología y amigo de mis padres, entró un día en el aula del departamento de Obstetricia y Ginecología acompañado de un hombre barbudo. En un departamente como aquél no esperábamos tener a un hombre como sujeto de estudio. Pero resultó ser genéticamente una mujer, un transexual de mujer a hombre. Me impresionó profundamente y me hizo pensar en el posible mecanismo que había detrás.
La transexualidad de varón a mujer (VaM) se produce en un caso de cada mil varones, mientras que la transexualidad de mujer a varón (MaV), en un caso de cada treinta mil mujeres. Los problemas de género se expresan tempranamente en el desarrollo. Las madres describen cómo desde el momento en que su hijo pudo hablar quería vestir las ropas y los zapatos de su madre, sólo estaba interesado en juguetes de niñas y las prefería a ellas como compañeras de juego. Pero no todos los niños con problemas de género quieren cambiar de sexo posteriormente. Si es necesario, puede demorarse un poco la pubertad con ayuda de inhibidores hormonales para ganar un tiempo adicional antes de tomar la decisión de someterse o no a un tratamiento.
Todos los datos indican que los problemas de género se originan en el útero. Se han hallado pequeños cambios en los genes involucrados en el efecto de las hormonas en el desarrollo cerebral, lo que aumenta las probabilidades de transexualidad. También los niveles anormales de hormonas en el feto y algunos medicamentos que la madre toma durante la gestación y que alteran el catabolismo de las hormonas sexuales pueden aumentar la probabilidad de que desarrolle transexualidad. La diferenciación sexual de los órganos genitales se produce en los primeros meses de embarazo, y la diferenciación sexual del cerebro en la segunda mitad. Dado que ambos procesos tienen lugar en momentos distintos, existe la teoría de que en la transexualidad estos procesos se ven influenciados independientemente el uno del otro. Si esto fuese verdad, esperaríamos ver estructuras de mujer en los varones transexuales (VaM), y viceversa en los transexuales de MaV. Efectivamente, en 1995 observamos una inversión de la diferenciación genérica en una pequeña estructura en el cerebro de un donante fallecido. Publicamos los resultados en la revista Nature. Se trataba del núcleo derecho de la estría terminal (NLET), una estructura cerebral involucrada en muchos aspectos del comportamiento sexual (figuras 9 y 10). La parte central de este núcleo, el NLET, es el doble de grande en los hombres y contiene el doble de neuronas comparado con el de las mujeres. En los transexuales de varón a mujer hallamos un NLET femenino. El único caso de transexual de mujer a varón que pudimos estudiar -este material es aún más escaso que el cerebro de un transexual VaM- tenía efectivamente un NLET masculino. Eso nos permitió excluir que la inversión de la diferenciación sexual en los transexuales fuera causada por un cambio de los niveles hormonales en la adultez. Por lo tanto, la inversión debía de haber tenido lugar durante el desarrollo. Cuando un investigador publica por fin algo interesante, el comentario más agradable que los colegas pueden imaginar es: <<Esos resultados deben ser confirmados primero por un grupo de investigación independiente>>. Puede tardar bastante tiempo, dado que yo he necesitado veinte años para poder reunir el material cerebral para este estudio. Por eso me alegró mucho al enterarme de que el grupo de Ivanka Savic en Estocolmo publicó un estudio basado en escáneres cerebrales funcionales de transexuales VaM vivos. Todavía no se habían sometido a ninguna operación quirúrgica ni habían empezado a tomar hormonas. Fueron estimulados con feromonas masculinas y femeninas, olores que se perciben inconscientemente. Estos olores producen diferentes patrones de estimulación en el hipotálamo y otras regiones del cerebro en hombres y mujeres control. El patrón de estimulación en trasexuales de VaM quedaba en un estado intermedio del observado en los hombres y en las mujeres.
El año pasado, Ramachandran presentó una interesante hipótesis y los resultados preliminares de su investigación sobre la transexualidad. Su idea es que en los transexuales de varón a mujer falta la representación del pene en la corteza cerebral, y en los transexuales de mujer a varón la zona de los senos no se habría fijado durante el desarrollo en la corteza cerebral; por ese motivo, no se consideran esos órganos como "propios" y desean librarse de ellos. Por consiguiente, todo indica que, en los estadios tempranos del desarrollo, la diferenciación sexual del cerebro se produce atípicamente en los transexuales y no son <<simplemente>> psicóticos, como se atrevió a afirmar recientemente un psiquiatra de Limburgo. Por otra parte, antes de iniciar cualquier tratamiento, se ha de estar completamente seguro de que el deseo de cambiar de sexo no se deba a una psicosis, como ha sucedido en casos de esquizofrenia, depresiones bipolares y trastornos severos de la personalidad.
Los transexuales están convencidos de haber nacido en un cuerpo del otro sexo y hacen todo cuanto pueden, o casi, para cambiar de sexo. Esto sucede gradualmente, primero viviendo con el rol social del otro sexo y tomando hormonas, y después sometiéndose a una serie de intervenciones quirúrgicas de las que sólo un 0,4% se arrepiente más tarde. El primero que se preocupó de las necesidades de los transexuales fue el endocrinólogo y farmacólogo Otto M. de Vaal, que desde 1965 los ayudaba gratuitamente porque consideraba que su salario de docente en la Universidad de Ámsterdam se lo permitía. El genderteam de la Universidad Libre (VUmc), el centro médico universitario de Ámsterdan, tuvo a continuación un papel pionero, primero bajo la dirección del profesor Louis Gooren y actualmente bajo la de la profesora Peggy Cohen-Kettenis. Es curioso, porque en la Biblia -el VUmc tiene orígenes protestantes-, en el Duteronomio 22, 5-6, se afirma: <<La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer, porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor, tu Dios>>. Desde 1975, unas tres mil quinientas personas se han sometido a un cambio de sexo en ese centro. La primera vez que entré en contacto con este tema fue como estudiante de medicina en los años sesenta. Coen van Emde Boas, catedrático de sexología y amigo de mis padres, entró un día en el aula del departamento de Obstetricia y Ginecología acompañado de un hombre barbudo. En un departamente como aquél no esperábamos tener a un hombre como sujeto de estudio. Pero resultó ser genéticamente una mujer, un transexual de mujer a hombre. Me impresionó profundamente y me hizo pensar en el posible mecanismo que había detrás.
La transexualidad de varón a mujer (VaM) se produce en un caso de cada mil varones, mientras que la transexualidad de mujer a varón (MaV), en un caso de cada treinta mil mujeres. Los problemas de género se expresan tempranamente en el desarrollo. Las madres describen cómo desde el momento en que su hijo pudo hablar quería vestir las ropas y los zapatos de su madre, sólo estaba interesado en juguetes de niñas y las prefería a ellas como compañeras de juego. Pero no todos los niños con problemas de género quieren cambiar de sexo posteriormente. Si es necesario, puede demorarse un poco la pubertad con ayuda de inhibidores hormonales para ganar un tiempo adicional antes de tomar la decisión de someterse o no a un tratamiento.
Todos los datos indican que los problemas de género se originan en el útero. Se han hallado pequeños cambios en los genes involucrados en el efecto de las hormonas en el desarrollo cerebral, lo que aumenta las probabilidades de transexualidad. También los niveles anormales de hormonas en el feto y algunos medicamentos que la madre toma durante la gestación y que alteran el catabolismo de las hormonas sexuales pueden aumentar la probabilidad de que desarrolle transexualidad. La diferenciación sexual de los órganos genitales se produce en los primeros meses de embarazo, y la diferenciación sexual del cerebro en la segunda mitad. Dado que ambos procesos tienen lugar en momentos distintos, existe la teoría de que en la transexualidad estos procesos se ven influenciados independientemente el uno del otro. Si esto fuese verdad, esperaríamos ver estructuras de mujer en los varones transexuales (VaM), y viceversa en los transexuales de MaV. Efectivamente, en 1995 observamos una inversión de la diferenciación genérica en una pequeña estructura en el cerebro de un donante fallecido. Publicamos los resultados en la revista Nature. Se trataba del núcleo derecho de la estría terminal (NLET), una estructura cerebral involucrada en muchos aspectos del comportamiento sexual (figuras 9 y 10). La parte central de este núcleo, el NLET, es el doble de grande en los hombres y contiene el doble de neuronas comparado con el de las mujeres. En los transexuales de varón a mujer hallamos un NLET femenino. El único caso de transexual de mujer a varón que pudimos estudiar -este material es aún más escaso que el cerebro de un transexual VaM- tenía efectivamente un NLET masculino. Eso nos permitió excluir que la inversión de la diferenciación sexual en los transexuales fuera causada por un cambio de los niveles hormonales en la adultez. Por lo tanto, la inversión debía de haber tenido lugar durante el desarrollo. Cuando un investigador publica por fin algo interesante, el comentario más agradable que los colegas pueden imaginar es: <<Esos resultados deben ser confirmados primero por un grupo de investigación independiente>>. Puede tardar bastante tiempo, dado que yo he necesitado veinte años para poder reunir el material cerebral para este estudio. Por eso me alegró mucho al enterarme de que el grupo de Ivanka Savic en Estocolmo publicó un estudio basado en escáneres cerebrales funcionales de transexuales VaM vivos. Todavía no se habían sometido a ninguna operación quirúrgica ni habían empezado a tomar hormonas. Fueron estimulados con feromonas masculinas y femeninas, olores que se perciben inconscientemente. Estos olores producen diferentes patrones de estimulación en el hipotálamo y otras regiones del cerebro en hombres y mujeres control. El patrón de estimulación en trasexuales de VaM quedaba en un estado intermedio del observado en los hombres y en las mujeres.
El año pasado, Ramachandran presentó una interesante hipótesis y los resultados preliminares de su investigación sobre la transexualidad. Su idea es que en los transexuales de varón a mujer falta la representación del pene en la corteza cerebral, y en los transexuales de mujer a varón la zona de los senos no se habría fijado durante el desarrollo en la corteza cerebral; por ese motivo, no se consideran esos órganos como "propios" y desean librarse de ellos. Por consiguiente, todo indica que, en los estadios tempranos del desarrollo, la diferenciación sexual del cerebro se produce atípicamente en los transexuales y no son <<simplemente>> psicóticos, como se atrevió a afirmar recientemente un psiquiatra de Limburgo. Por otra parte, antes de iniciar cualquier tratamiento, se ha de estar completamente seguro de que el deseo de cambiar de sexo no se deba a una psicosis, como ha sucedido en casos de esquizofrenia, depresiones bipolares y trastornos severos de la personalidad.
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| Figura 9. Junto al ventrículo lateral (1) se halla en núcleo del lecho de la estría terminal (NLET), una pequeña área cerebral importante para el comportamiento sexual. |
Categorías:
Estudios/articulos científicos/etc,
Libros,
Transexualidad
2016-11-20
Legislación respecto a la transexualidad en España
(Actualizado noviembre 2016)
Estatal:
Andalucía:
Aragón:
Principado de Asturias:
Illes Balears:
Canarias:
Cantabria:
Castilla y León:
Castilla-La Mancha:
Cataluña:
Comunidad Valenciana:
Extremadura:
Galicia:
Comunidad de Madrid:
Región de Murcia:
Comunidad Foral de Navarra:
País Vasco:
La Rioja:
Estatal:
Andalucía:
- Ley 2/2014, de 8 de julio, integral para la no discriminación por motivos de identidad de género y reconocimiento de los derechos de las personas transexuales de Andalucía.
- Ley 12/2007, de 26 de noviembre, para la promoción de la igualdad de género en Andalucía. [Artículo 43]
Aragón:
Principado de Asturias:
Illes Balears:
Canarias:
- Ley 8/2014, de 28 de octubre, de no discriminación por motivos de identidad de género y de reconocimiento de los derechos de las personas transexuales.
- Ley 1/2010, de 26 de febrero, canaria de igualdad entre mujeres y hombres. [Artículo 48]
Cantabria:
Castilla y León:
Castilla-La Mancha:
Cataluña:
- Ley 17/2015, de 21 de julio, de igualdad efectiva de mujeres y hombres. [Artículo 47, c), 1º; Artículo 54]
- Ley 11/2014, de 10 de octubre, para garantizar los derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales y para erradicar la homofobia, la bifobia y la transfobia.
- Ley 5/2008, de 24 de abril, del derecho de las mujeres a erradicar la violencia machista. [Artículo 70; Artículo 74]
Comunidad Valenciana:
Extremadura:
Galicia:
Comunidad de Madrid:
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Legislación (España)
2016-09-24
Estado actual de los trasplantes de penes e ingeniería de tejidos
Actualmente ni los trasplantes de pene ni la ingeniería de tejidos se aplican a la cirugía genital del hombre transexual. Esta entrada es un resumen del estado actual de la ciencia y la tecnología.
El primer trasplante de pene se realizó en 2006 en un hospital militar en Guangzhou, China. El paciente fue un hombre de 44 años que perdió la mayor parte de su pene en un accidente, quedando con un muñón de 1 cm con el cual no podía orinar. El pene que se le trasplantó procedía de un hombre de 22 años con muerte encefálica. Fue un éxito quirúrgicamente. Antes de esto se habían realizado operaciones en las que se vuelve a unir el miembro del propio paciente tras un accidente, pero este es el primer caso en el que se une el pene de otro hombre al paciente. A los 10 días tenía una buena vascularización y el paciente podría orinar con normalidad. Sin embargo, el paciente sufrió un trauma psicológico a causa del trasplante y su mujer también experimentó problemas psicológicos, por lo que tuvieron que retirarle el pene 15 días tras la operación.
Este fenómeno de "rechazo psicológico" de un órgano trasplantado también puede ocurrir con trasplantes de cara y de mano/brazo, ya que puede ser difícil adaptarse a utilizar y ver a diario la cara o la mano de otra persona fallecida.
En 2014 se realizó el primer trasplante de pene con éxito en Sudáfrica, en un hombre de 21 años que había perdido su pene debido a complicaciones tras una circuncisión a los 18 años. En 2015 el paciente reportó haber recuperado la funcionalidad del órgano, incluyendo la micción, erección, orgasmo, y eyaculación, aunque la sensibilidad se espera que pueda tardar hasta dos años en recuperarse al completo (los nervios del paciente crecen en el pene trasplantado a una velocidad de unos 2,5 cm al mes).
En mayo de 2016 se realizó otro trasplante en el Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos. Fue una cirugía experimental que forma parte de un programa de investigación. El paciente fue un hombre de 64 años cuyo pene fue amputado en 2012 debido a un cáncer. Ahora el paciente puede orinar con normalidad, aunque la funcionalidad sexual tardará algunos meses en recuperarse.
En 2015, el hospital de Johns Hopkins en Estados Unidos inició un programa experimental en el que se realizarían 60 trasplantes. La Universidad monitoreará los resultados y decidirá si la cirugía puede convertirse en un tratamiento estándar.
Para minimizar los riesgos de rechazo, el equipo del Johns Hopkins ha encontrado una forma de utilizar un sólo fármaco en lugar de los tres que se suelen utilizar en trasplantes. Al hacer el trasplante se utilizará una medicación para disminuir las células del sistema inmune. Unas dos semanas después, se utilizarán células madre del donante, lo cual reducirá la tendencia del sistema inmune del receptor a atacar el trasplante. Esta técnica ya se ha utilizado en trasplantes de mano.
Los trasplantes de pene requieren una autorización especial de la familia del donante, al igual que en los trasplantes de cara y de mano. No se puede dar por hecho que alguien que consiente a donar un riñón o un hígado vaya a querer donar también sus genitales. Aquí entran en juego los prejuicios de la gente. Es posible que los familiares de un donante no reaccionen igual cuando se trata de un trasplante para un soldado o un paciente de cáncer, que cuando se trata de un hombre transexual.
Loren Schechter es un cirujano de Chicago, Estados Unidos, que lleva 15 años realizando cirugía genital para hombres transexuales y está involucrado en la Asociación Profesional Mundial para la salud Transgénero. El Dr. Schechter no ve los trasplantes como una opción viable en el futuro próximo, ya que no hay datos suficientes para evaluar lo que pueden significar los dos trasplantes de pene realizados hasta ahora con éxito en hombres cis para los hombres trans. Cree que es cuestión de esperar más resultados de pacientes cis. "No creo que estemos preparados para un trasplante para un hombre transexual porque sería un poco diferente en cuanto a requerimientos de tejidos". Un trasplante a un hombre trans supondría la reconstrucción de la uretra, reconstrucción del escroto, opcionalmente cierre de la vagina... todo eso aparte de lo que ya supone el trasplante para un hombre cis (conectar vasos sanguíneos, nervios, uretra, tejido eréctil). "Aunque puede que sea posible en algún momento, pienso que necesita estudiarse más... No creo que está del todo listo para la población transgénero."
Jamie P. Levine, del Departamento de Cirugía Plástica en el NYU Langone Medical Center, afirma que "hay mucho que aprender en este nuevo área de investigación, pero sí, los trasplantes de pene podrían ser una opción viable para la cirugía de reasignación sexual FTM en el futuro".
En 2004 se implantó la primera uretra de bioingeniería en cinco niños.
En 2005 se realizó otro estudio piloto implantando una vagina con éxito.
Además de esto, el equipo del Dr. Atala está trabajando en 30 tipos de tejidos y órganos, incluyendo riñón y corazón.
Aunque no tienen una fecha concreta, en 2014 se dijo que se esperaba que la técnica se puediera aplicar a humanos en unos cinco años. El primer objetivo no es cultivar y trasplantar un pene completo, sino hacer reemplazos parciales del órgano.
Aunque no se pueda cultivar un pene para un hombre trans, en teoría sí que podría ser posible aplicar técnicas similares para mejorar la faloplastia y metoidioplastia en la medida de lo posible y en función de la relación costes/beneficios. Hasta ahora ningún cirujano parece haber hablado públicamente de esto, así que son sólo especulaciones.
Entre 2004 y 2007, el equipo de investigación del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa creó uretras para cinco niños (10-14 años) con sus propias células. Las uretras creadas se utilizaron para reemplazar segmentos enteros de la sección entre el pene y la próstata, que es la que se considera más difícil de reparar.
El primer paso es tomar una pequeña biopsia de la vejiga para aislar células de músculo liso y endoteliales. Estas células se cultivan y después se colocan en un molde tridimensional con forma de tubo. Las células de músculo liso se colocan en el exterior y las endoteliales en el interior. Los moldes se hacen del tamaño adecuado al paciente y son biodegradables. Tras colocar las células en el molde, se incuba durante una semana hasta que todas las áreas están completamente cubiertas por células. Por último, se extirpa el segmento defectuoso de uretra del paciente y se implanta el tubo en su lugar. Una vez en el cuerpo, el tejido sigue formándose. A los tres meses se comprobó que las nuevas uretras tenían capas normales de células epiteliales y de músculo liso. También se realizaron encuestras a los pacientes que mostraron satisfacción con el resultado.
A la hora de utilizar esta técnica en hombres trans habría que determinar si aporta beneficios frente a la técnica actualmente utilizada, además del coste.
La faloplastia utiliza tejido del propio paciente (antebrazo, muslo, espalda, etc.) para crear un falo. Esto deja la zona donante al descubierto, por lo que hay que utilizar una capa de piel de otra parte del cuerpo para cubrirlo y facilitar su cicatrización.
Actualmente se utiliza el cultivo de piel del propio paciente para grandes quemados.
En 2016 se realizó en España el primer trasplante con células del propio paciente combinándolas con agarosa, la cual mejora la elasticidad y aumenta el grosor de la piel obtenida.
También en 2016, en el centro RIKEN de Biología del Desarrollo en Japón, se consiguió reprogramar células madre pluripotentes inducidas para crear un tejido complejo de piel incluyendo folículos pilosos y glándulas sebáceas. Implantaron estos tejidos en ratones, en los que formaron conexiones con otros tejidos como nervios y fibras musculares. Esto abre las puertas a los trasplantes de piel a grandes quemados y otros pacientes. En 2017 también se ha desarrollado una bioimpresora 3D en España, con la colaboración de BioDan Group, para crear piel humana completamente funcional.
Si se aplicara esta técnica a la faloplastia, se eliminaría la necesidad de tomar un injerto de piel de otra parte del cuerpo para cubrir la zona donante (por ejemplo, piel del muslo para cubrir el antebrazo). Habría que evaluar las ventajas que supondría frente a la técnica actual y el coste.
Fuentes:
* https://es.wikipedia.org/wiki/Trasplante_de_pene
* http://sociedad.elpais.com/sociedad/2006/09/18/actualidad/1158530402_850215.html
* http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/03/150313_ultnot_sudafrica_trasplante_pene_exitoso_egn
* http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150611_hombre_transplante_pene_padre_embarazo_jm
* http://www.nytimes.com/es/2016/05/16/equipo-de-cirujanos-realiza-el-primer-trasplante-de-pene-en-estados-unidos/
* http://www.elnuevodia.com/estilosdevida/saludyejercicios/nota/saledelhospitalhombrequerecibiotrasplantedepeneenmassachusetts-2205649/
* http://www.nytimes.com/2015/12/07/health/penis-transplants-being-planned-to-heal-troops-hidden-wounds.html?_r=0
* http://www.saludemia.com/trasplantes/rechazo-de-trasplantes-de-organos-inmunosupresores
* http://fusion.net/story/303034/penis-transplants-and-transgender-men/
* https://mic.com/articles/129841/penis-transplants-can-change-the-lives-of-injured-soldiers-and-that-s-just-the-beginning
* http://www.abc.es/ciencia/20141015/abci-cultivan-penes-laboratorio-201410151756.html
* https://www.theguardian.com/education/2014/oct/04/penis-transplants-anthony-atala-interview
* http://www.ibtimes.co.in/lab-grown-penises-ready-testing-men-610692
* https://www.engadget.com/2014/10/07/laboratory-grown-penises-will-be-available-in-five-years/
* http://www.wakehealth.edu/News-Releases/2011/Laboratory-Grown_Urethras_Implanted_in_Patients,_Scientists_Report.htm
* http://www.agenciasinc.es/Multimedia/Videos/Espana-realiza-el-primer-trasplante-de-piel-con-celulas-del-propio-paciente
* https://www.sciencedaily.com/releases/2016/04/160401144507.htm
* http://www.agenciasinc.es/Noticias/Cientificos-espanoles-crean-una-bioimpresora-3D-de-piel-humana
TRASPLANTES.
Trasplantes de pene en hombres cis.
Hay médicos que consideran los trasplantes de pene innecesarios, ya que a diferencia de otros trasplantes de órganos, no salvan la vida del paciente. Muchos otros lo consideran necesario y aceptable éticamente debido al impacto psicológico que tiene la pérdida del pene en el hombre.El primer trasplante de pene se realizó en 2006 en un hospital militar en Guangzhou, China. El paciente fue un hombre de 44 años que perdió la mayor parte de su pene en un accidente, quedando con un muñón de 1 cm con el cual no podía orinar. El pene que se le trasplantó procedía de un hombre de 22 años con muerte encefálica. Fue un éxito quirúrgicamente. Antes de esto se habían realizado operaciones en las que se vuelve a unir el miembro del propio paciente tras un accidente, pero este es el primer caso en el que se une el pene de otro hombre al paciente. A los 10 días tenía una buena vascularización y el paciente podría orinar con normalidad. Sin embargo, el paciente sufrió un trauma psicológico a causa del trasplante y su mujer también experimentó problemas psicológicos, por lo que tuvieron que retirarle el pene 15 días tras la operación.
Este fenómeno de "rechazo psicológico" de un órgano trasplantado también puede ocurrir con trasplantes de cara y de mano/brazo, ya que puede ser difícil adaptarse a utilizar y ver a diario la cara o la mano de otra persona fallecida.
En 2014 se realizó el primer trasplante de pene con éxito en Sudáfrica, en un hombre de 21 años que había perdido su pene debido a complicaciones tras una circuncisión a los 18 años. En 2015 el paciente reportó haber recuperado la funcionalidad del órgano, incluyendo la micción, erección, orgasmo, y eyaculación, aunque la sensibilidad se espera que pueda tardar hasta dos años en recuperarse al completo (los nervios del paciente crecen en el pene trasplantado a una velocidad de unos 2,5 cm al mes).
En mayo de 2016 se realizó otro trasplante en el Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos. Fue una cirugía experimental que forma parte de un programa de investigación. El paciente fue un hombre de 64 años cuyo pene fue amputado en 2012 debido a un cáncer. Ahora el paciente puede orinar con normalidad, aunque la funcionalidad sexual tardará algunos meses en recuperarse.
En 2015, el hospital de Johns Hopkins en Estados Unidos inició un programa experimental en el que se realizarían 60 trasplantes. La Universidad monitoreará los resultados y decidirá si la cirugía puede convertirse en un tratamiento estándar.
Para minimizar los riesgos de rechazo, el equipo del Johns Hopkins ha encontrado una forma de utilizar un sólo fármaco en lugar de los tres que se suelen utilizar en trasplantes. Al hacer el trasplante se utilizará una medicación para disminuir las células del sistema inmune. Unas dos semanas después, se utilizarán células madre del donante, lo cual reducirá la tendencia del sistema inmune del receptor a atacar el trasplante. Esta técnica ya se ha utilizado en trasplantes de mano.
¿Trasplantes de pene en hombres trans?
Lo primero a tener en cuenta, tanto en hombres cis como trans, es que cualquier trasplante de órganos conlleva el riesgo de rechazo y requiere un tratamiento inmunosupresor. Es casi imposible que dos personas no genéticamente idénticas sean completamente compatibles. Por ello, aunque haya gran compatibilidad entre receptor y donante es necesario utilizar un tratamiento inmunosupresor de por vida para evitar que se produzca un rechazo. Esto tiene el inconveniente de que la persona queda permanentemente inmunodeprimida y por tanto más susceptible a infecciones y tumores.Los trasplantes de pene requieren una autorización especial de la familia del donante, al igual que en los trasplantes de cara y de mano. No se puede dar por hecho que alguien que consiente a donar un riñón o un hígado vaya a querer donar también sus genitales. Aquí entran en juego los prejuicios de la gente. Es posible que los familiares de un donante no reaccionen igual cuando se trata de un trasplante para un soldado o un paciente de cáncer, que cuando se trata de un hombre transexual.
Loren Schechter es un cirujano de Chicago, Estados Unidos, que lleva 15 años realizando cirugía genital para hombres transexuales y está involucrado en la Asociación Profesional Mundial para la salud Transgénero. El Dr. Schechter no ve los trasplantes como una opción viable en el futuro próximo, ya que no hay datos suficientes para evaluar lo que pueden significar los dos trasplantes de pene realizados hasta ahora con éxito en hombres cis para los hombres trans. Cree que es cuestión de esperar más resultados de pacientes cis. "No creo que estemos preparados para un trasplante para un hombre transexual porque sería un poco diferente en cuanto a requerimientos de tejidos". Un trasplante a un hombre trans supondría la reconstrucción de la uretra, reconstrucción del escroto, opcionalmente cierre de la vagina... todo eso aparte de lo que ya supone el trasplante para un hombre cis (conectar vasos sanguíneos, nervios, uretra, tejido eréctil). "Aunque puede que sea posible en algún momento, pienso que necesita estudiarse más... No creo que está del todo listo para la población transgénero."
Jamie P. Levine, del Departamento de Cirugía Plástica en el NYU Langone Medical Center, afirma que "hay mucho que aprender en este nuevo área de investigación, pero sí, los trasplantes de pene podrían ser una opción viable para la cirugía de reasignación sexual FTM en el futuro".
INGENIERÍA DE TEJIDOS
Órganos creados mediante bioingeniería.
En 1999 se creó la primera vejiga urinaria cultivada en laboratorio. El Dr. Anthony Atala y su equipo del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa (California, Estados Unidos) tomaron células de una biopsia de siete pacientes. Después se cultivaron estas células en un molde hecho de colágeno biodegradable con forma de vejiga. A las ocho semanas se trasplantaron a los pacientes, donde se desarrollaron y se integraron en el cuerpo. Siete años después los pacientes estaban sanos y con una vida normal.En 2004 se implantó la primera uretra de bioingeniería en cinco niños.
En 2005 se realizó otro estudio piloto implantando una vagina con éxito.
Además de esto, el equipo del Dr. Atala está trabajando en 30 tipos de tejidos y órganos, incluyendo riñón y corazón.
Estudios en animales.
El Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa ha estado investigando el cultivo de tejido del pene desde 1992. En 2008, el Dr. Atala y su equipo implantó penes creados mediante bioingeniería en 12 conejos. Todos los conejos intentaron reproducirse, en ocho de ellos hubo eyaculación, y cuatro de ellos tuvieron descendencia (ya que sus testículos estaban intactos y funcionales).Futuro en hombres cis.
Para crear el pene se necesitaría un pene de un donante fallecido. El órgano se trata con enzimas para retirar las células que lo conforman y dejar sólo un molde de colágeno, lo cual reduce las posibilidades de que el cuerpo del receptor lo rechace. Sobre este molde se cultivarían las células del propio paciente, incluyendo células de músculo liso y células endoteliales para los vasos sanguíneos.Aunque no tienen una fecha concreta, en 2014 se dijo que se esperaba que la técnica se puediera aplicar a humanos en unos cinco años. El primer objetivo no es cultivar y trasplantar un pene completo, sino hacer reemplazos parciales del órgano.
Futuro en hombres trans.
El problema de esta técnica es que utiliza células del pene del propio paciente, por lo que no sería aplicable a hombres trans. Hasta ahora no se ha planteado la adaptación de esta técnica a las necesidades del hombre trans, quizá utilizando células similares que puedan conseguir un resultado semejante a un pene, de la misma forma en que la faloplastia crea algo con forma y funcionalidad de pene a pesar de las diferencias histológicas.Aunque no se pueda cultivar un pene para un hombre trans, en teoría sí que podría ser posible aplicar técnicas similares para mejorar la faloplastia y metoidioplastia en la medida de lo posible y en función de la relación costes/beneficios. Hasta ahora ningún cirujano parece haber hablado públicamente de esto, así que son sólo especulaciones.
Posibles aplicaciones en la metoidioplastia.
En la metoidioplastia, la nueva uretra se construye a partir de tejido de la mucosa bucal o vaginal. En lugar de utilizar estos tejidos, quizá sea posible crear una nueva uretra con células del propio paciente.Entre 2004 y 2007, el equipo de investigación del Instituto Wake Forest de Medicina Regenerativa creó uretras para cinco niños (10-14 años) con sus propias células. Las uretras creadas se utilizaron para reemplazar segmentos enteros de la sección entre el pene y la próstata, que es la que se considera más difícil de reparar.
El primer paso es tomar una pequeña biopsia de la vejiga para aislar células de músculo liso y endoteliales. Estas células se cultivan y después se colocan en un molde tridimensional con forma de tubo. Las células de músculo liso se colocan en el exterior y las endoteliales en el interior. Los moldes se hacen del tamaño adecuado al paciente y son biodegradables. Tras colocar las células en el molde, se incuba durante una semana hasta que todas las áreas están completamente cubiertas por células. Por último, se extirpa el segmento defectuoso de uretra del paciente y se implanta el tubo en su lugar. Una vez en el cuerpo, el tejido sigue formándose. A los tres meses se comprobó que las nuevas uretras tenían capas normales de células epiteliales y de músculo liso. También se realizaron encuestras a los pacientes que mostraron satisfacción con el resultado.
A la hora de utilizar esta técnica en hombres trans habría que determinar si aporta beneficios frente a la técnica actualmente utilizada, además del coste.
Posibles aplicaciones en la faloplastia.
La creación de la uretra también podría ser potencialmente utilizada en la faloplastia.La faloplastia utiliza tejido del propio paciente (antebrazo, muslo, espalda, etc.) para crear un falo. Esto deja la zona donante al descubierto, por lo que hay que utilizar una capa de piel de otra parte del cuerpo para cubrirlo y facilitar su cicatrización.
Actualmente se utiliza el cultivo de piel del propio paciente para grandes quemados.
En 2016 se realizó en España el primer trasplante con células del propio paciente combinándolas con agarosa, la cual mejora la elasticidad y aumenta el grosor de la piel obtenida.
También en 2016, en el centro RIKEN de Biología del Desarrollo en Japón, se consiguió reprogramar células madre pluripotentes inducidas para crear un tejido complejo de piel incluyendo folículos pilosos y glándulas sebáceas. Implantaron estos tejidos en ratones, en los que formaron conexiones con otros tejidos como nervios y fibras musculares. Esto abre las puertas a los trasplantes de piel a grandes quemados y otros pacientes. En 2017 también se ha desarrollado una bioimpresora 3D en España, con la colaboración de BioDan Group, para crear piel humana completamente funcional.
Si se aplicara esta técnica a la faloplastia, se eliminaría la necesidad de tomar un injerto de piel de otra parte del cuerpo para cubrir la zona donante (por ejemplo, piel del muslo para cubrir el antebrazo). Habría que evaluar las ventajas que supondría frente a la técnica actual y el coste.
Fuentes:
* https://es.wikipedia.org/wiki/Trasplante_de_pene
* http://sociedad.elpais.com/sociedad/2006/09/18/actualidad/1158530402_850215.html
* http://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/03/150313_ultnot_sudafrica_trasplante_pene_exitoso_egn
* http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/06/150611_hombre_transplante_pene_padre_embarazo_jm
* http://www.nytimes.com/es/2016/05/16/equipo-de-cirujanos-realiza-el-primer-trasplante-de-pene-en-estados-unidos/
* http://www.elnuevodia.com/estilosdevida/saludyejercicios/nota/saledelhospitalhombrequerecibiotrasplantedepeneenmassachusetts-2205649/
* http://www.nytimes.com/2015/12/07/health/penis-transplants-being-planned-to-heal-troops-hidden-wounds.html?_r=0
* http://www.saludemia.com/trasplantes/rechazo-de-trasplantes-de-organos-inmunosupresores
* http://fusion.net/story/303034/penis-transplants-and-transgender-men/
* https://mic.com/articles/129841/penis-transplants-can-change-the-lives-of-injured-soldiers-and-that-s-just-the-beginning
* http://www.abc.es/ciencia/20141015/abci-cultivan-penes-laboratorio-201410151756.html
* https://www.theguardian.com/education/2014/oct/04/penis-transplants-anthony-atala-interview
* http://www.ibtimes.co.in/lab-grown-penises-ready-testing-men-610692
* https://www.engadget.com/2014/10/07/laboratory-grown-penises-will-be-available-in-five-years/
* http://www.wakehealth.edu/News-Releases/2011/Laboratory-Grown_Urethras_Implanted_in_Patients,_Scientists_Report.htm
* http://www.agenciasinc.es/Multimedia/Videos/Espana-realiza-el-primer-trasplante-de-piel-con-celulas-del-propio-paciente
* https://www.sciencedaily.com/releases/2016/04/160401144507.htm
* http://www.agenciasinc.es/Noticias/Cientificos-espanoles-crean-una-bioimpresora-3D-de-piel-humana
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