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2016-12-27

Transexualidad (del libro "Somos nuestro cerebro" de Dick Swaab)

Capítulo del libro Somos nuestro cerebro (2014) de Dick Swaab dedicado a la transexualidad.

Los transexuales están convencidos de haber nacido en un cuerpo del otro sexo y hacen todo cuanto pueden, o casi, para cambiar de sexo. Esto sucede gradualmente, primero viviendo con el rol social del otro sexo y tomando hormonas, y después sometiéndose a una serie de intervenciones quirúrgicas de las que sólo un 0,4% se arrepiente más tarde. El primero que se preocupó de las necesidades de los transexuales fue el endocrinólogo y farmacólogo Otto M. de Vaal, que desde 1965 los ayudaba gratuitamente porque consideraba que su salario de docente en la Universidad de Ámsterdam se lo permitía. El genderteam de la Universidad Libre (VUmc), el centro médico universitario de Ámsterdan, tuvo a continuación un papel pionero, primero bajo la dirección del profesor Louis Gooren y actualmente bajo la de la profesora Peggy Cohen-Kettenis. Es curioso, porque en la Biblia -el VUmc tiene orígenes protestantes-, en el Duteronomio 22, 5-6, se afirma: <<La mujer no vestirá ropa de hombre, ni el hombre se pondrá ropa de mujer, porque cualquiera que hace esto es abominación al Señor, tu Dios>>. Desde 1975, unas tres mil quinientas personas se han sometido a un cambio de sexo en ese centro. La primera vez que entré en contacto con este tema fue como estudiante de medicina en los años sesenta. Coen van Emde Boas, catedrático de sexología y amigo de mis padres, entró un día en el aula del departamento de Obstetricia y Ginecología acompañado de un hombre barbudo. En un departamente como aquél no esperábamos tener a un hombre como sujeto de estudio. Pero resultó ser genéticamente una mujer, un transexual de mujer a hombre. Me impresionó profundamente y me hizo pensar en el posible mecanismo que había detrás.

La transexualidad de varón a mujer (VaM) se produce en un caso de cada mil varones, mientras que la transexualidad de mujer a varón (MaV), en un caso de cada treinta mil mujeres. Los problemas de género se expresan tempranamente en el desarrollo. Las madres describen cómo desde el momento en que su hijo pudo hablar quería vestir las ropas y los zapatos de su madre, sólo estaba interesado en juguetes de niñas y las prefería a ellas como compañeras de juego. Pero no todos los niños con problemas de género quieren cambiar de sexo posteriormente. Si es necesario, puede demorarse un poco la pubertad con ayuda de inhibidores hormonales para ganar un tiempo adicional antes de tomar la decisión de someterse o no a un tratamiento.

Todos los datos indican que los problemas de género se originan en el útero. Se han hallado pequeños cambios en los genes involucrados en el efecto de las hormonas en el desarrollo cerebral, lo que aumenta las probabilidades de transexualidad. También los niveles anormales de hormonas en el feto y algunos medicamentos que la madre toma durante la gestación y que alteran el catabolismo de las hormonas sexuales pueden aumentar la probabilidad de que desarrolle transexualidad. La diferenciación sexual de los órganos genitales se produce en los primeros meses de embarazo, y la diferenciación sexual del cerebro en la segunda mitad. Dado que ambos procesos tienen lugar en momentos distintos, existe la teoría de que en la transexualidad estos procesos se ven influenciados independientemente el uno del otro. Si esto fuese verdad, esperaríamos ver estructuras de mujer en los varones transexuales (VaM), y viceversa en los transexuales de MaV. Efectivamente, en 1995 observamos una inversión de la diferenciación genérica en una pequeña estructura en el cerebro de un donante fallecido. Publicamos los resultados en la revista Nature. Se trataba del núcleo derecho de la estría terminal (NLET), una estructura cerebral involucrada en muchos aspectos del comportamiento sexual (figuras 9 y 10). La parte central de este núcleo, el NLET, es el doble de grande en los hombres y contiene el doble de neuronas comparado con el de las mujeres. En los transexuales de varón a mujer hallamos un NLET femenino. El único caso de transexual de mujer a varón que pudimos estudiar -este material es aún más escaso que el cerebro de un transexual VaM- tenía efectivamente un NLET masculino. Eso nos permitió excluir que la inversión de la diferenciación sexual en los transexuales fuera causada por un cambio de los niveles hormonales en la adultez. Por lo tanto, la inversión debía de haber tenido lugar durante el desarrollo. Cuando un investigador publica por fin algo interesante, el comentario más agradable que los colegas pueden imaginar es: <<Esos resultados deben ser confirmados primero por un grupo de investigación independiente>>. Puede tardar bastante tiempo, dado que yo he necesitado veinte años para poder reunir el material cerebral para este estudio. Por eso me alegró mucho al enterarme de que el grupo de Ivanka Savic en Estocolmo publicó un estudio basado en escáneres cerebrales funcionales de transexuales VaM vivos. Todavía no se habían sometido a ninguna operación quirúrgica ni habían empezado a tomar hormonas. Fueron estimulados con feromonas masculinas y femeninas, olores que se perciben inconscientemente. Estos olores producen diferentes patrones de estimulación en el hipotálamo y otras regiones del cerebro en hombres y mujeres control. El patrón de estimulación en trasexuales de VaM quedaba en un estado intermedio del observado en los hombres y en las mujeres.

El año pasado, Ramachandran presentó una interesante hipótesis y los resultados preliminares de su investigación sobre la transexualidad. Su idea es que en los transexuales de varón a mujer falta la representación del pene en la corteza cerebral, y en los transexuales de mujer a varón la zona de los senos no se habría fijado durante el desarrollo en la corteza cerebral; por ese motivo, no se consideran esos órganos como "propios" y desean librarse de ellos. Por consiguiente, todo indica que, en los estadios tempranos del desarrollo, la diferenciación sexual del cerebro se produce atípicamente en los transexuales y no son <<simplemente>> psicóticos, como se atrevió a afirmar recientemente un psiquiatra de Limburgo. Por otra parte, antes de iniciar cualquier tratamiento, se ha de estar completamente seguro de que el deseo de cambiar de sexo no se deba a una psicosis, como ha sucedido en casos de esquizofrenia, depresiones bipolares y trastornos severos de la personalidad.

Figura 9. Junto al ventrículo lateral (1) se halla en núcleo del lecho de la estría terminal (NLET), una pequeña área cerebral importante para el comportamiento sexual.

Figura 10. La parte central del núcleo del lecho de la estría terminal (NLET) (ver figura 9 para su localización) es el doble de grande en los varones (A, C), y contiene el doble de neuronas que en las mujeres (B). En los transexuales de VaM encontramos un NLET femenino (D). El único caso de transexual de MaV que pudimos estudiar -este material es aún más escaso que el cerebro de un transexual de VaM- tenía efectivamente un NLET masculino. Esta inversión de la diferencia sexual en los transexuales coincide con su identidad de género (el sentimiento de ser hombre o mujer) y no con el sexo cromosómico, o el sexo que figura en su certificado de nacimiento. VL = ventrículo lateral. NLETm = parte media del NLET (J.-N Zhou et al., Nature, 378, pp. 68-70, 1995)

2015-10-11

(Traducción) Teoría del "mapa cerebral" y la experiencia transgénero: evidencia de la existencia de un cerebro sexualmente atípico en individuos transgénero

Este texto es una traducción de un artículo escrito por truscumhusky en Tumblr: Bran in map theory and the transgender experience: evidence for the existence of a sex-atypical brain itransgender individuals.

Se trata de un texto sobre las bases neurológicas de la transexualidad y el conocimiento científico actual disponible sobre el tema, resumiendo lo que se conoce actualmente a partir de los estudios realizados hasta ahora.
He incluído algunas anotaciones en cursiva para aclarar ciertas cosas.


En la comunidad transgénero, las frases "sexo del cerebro" o "mapa cerebral" [de "brain map", en referencia al mapa somatotópico] se utilizan frecuentemente como explicación de la base neurológica del transexualismo. Estas frases generalmente se refieren a la teoría de que las áreas sexualmente dimórficas del cerebro en individuos transgénero se asemeja más a los cerebros de aquellos que comparten su identidad de género que a los de aquellos que comparten su sexo de nacimiento. Sin embargo, la información científica sobre el asunto es frecuentemente limitada, y probablemente debido al contexto principalmente online de estas discusiones, existe una gran cantidad de información errónea sobre lo que la investigación a mostrado que es cierto acerca del cerebro transgénero. Por ejemplo, la idea de que los estudios sólo se han realizado en individuos tras la transición hormonal, no teniendo por tanto ningún mérito debido a los efectos desconocidos del tratamiento con hormonas del sexo opuesto. Esta entrada intentará abordar estas cuestiones proporcionando un resumen de los conocimientos científicos actuales sobre la teoría del mapa cerebral y de la heredabilidad genética del transexualismo.


(Una nota sobre los términos utilizados en esta entrada: El término "transexual" tiene una connotación negativa para algunos, ya que está frecuentemente asociado a la pornografía. Sin embargo, ya que la condición de disforia de género está asociada al DSM-V, que es raramente utilizado fuera de Estados Unidos, el término "transexualismo" [tal y como aparece en el CIE-10] parece más apropiado en este caso, al ser un término más general para la condición. Además, el autor ha cambiado el uso de "heterosexual" en el contexto de individuos transgéneros; mientras que algunos de los materiales originales se referían a los hombres transgénero atraídos hacia las mujeres, o mujeres transgénero atraídas a los hombres, como "homosexuales", esta entrada se referirá a tales individuos como "heterosexuales".)


Autoinformes de disforia y genitales fantasma
La disforia de sexo, un estado de incongruencia entre el sexo físico del individuo y el sexo que cree que debería tener, es una característica difícil de medir, ya que es una experiencia subjetiva en la mente del individuo. Sin embargo, su existencia y su subsecuente alivio mediante la transición médica continúa siendo la característica principal por la que se diagnostica a los individuos transgénero. Por tanto, el autoinforme de la disforia es un componente importante en cualquier discusión sobre el transexualismo. Un componente principal de la disforia de sexo para muchos individuos es la experiencia de genitales fantasma y/o mamas fantasma. Esto es similar a la condición conocida como síndrome del miembro fantasma, en el cual una persona que carece de una parte del cuerpo ya sea congénitamente o debido a una amputación o enfermedad experimenta sensaciones "fantasma" de que realmente poseen esa parte del cuerpo, a veces incluso sintiendo como si pudieran mover la extremidad ausente (Woodhouse 2005, Price 2006). Se especula que esto podría deberse a un "mapa" del cuerpo en el cerebro el cual no se corresponde con el cuerpo físico del individuo. Este mapa, conocido como el homúnculo cortical, es responsable de nuestro sentido de propiocepción, que nos informa de dónde están las distintas partes de nuestro cuerpo en cualquier momento sin disponer de información visual o táctil (Schott 1993). En el caso de un individuo transgénero, esto significaría que el individuo tiene un homúnculo cortical para el sexo opuesto, o posiblemente un homúnculo incompleto o dañado. Ha habido dos artículos destacados que han investigado este aspecto de la experiencia transgénero. En 2008, se realizó un estudio que encuestó a 29 hombres transgénero post-mastectomía y 20 mujeres transgénero post-vaginoplastia. En estudios previos, se había hallado que los hombres cisgénero experimentan sensaciones de pene fantasma tras una penectomía, la extirpación quirúrgica del pene, con una tasa del 58%. Aunque sólo cuetro de los hombres transgénero encuestados se habían sometido a una faloplastia, 18 de ellos, o el 62%, reportaron sensaciones de pene fantasma. Estas incluían erecciones fantasma que ocurrían, similar a las de los hombres cisgénero, tanto durante experiencias de excitación sexual como durante periodos en los que no estaban experimentando excitación. Los individuos que se habían sometido a la faloplastia reportaron haber experimentado estos síntomas mucho antes de sus operaciones. Algunos de estos relatos de sensaciones fantasma fueron realizados antes de que los sujetos hubieran leído la encuesta. Por el contrario, ninguna de las diez mujeres cisgénero de control reportaron la experiencia de falos fantasma, incluso con instigación, y sólo seis de las mujeres transgénero, o el 30%, reportaron estas sensaciones tras someterse a la vaginoplastia. La misma encuesta también midió la tasa de sensaciones de mama fantasma tras la mastectomía. Estudios previos habían establecido la tasa de sensaciones de mama fantasma entre mujeres cisgénero que se someten a una mastectomía en el 33%. Sin embargo, sólo tres, o el 10%, de los hombres transgéneros encuestados experimentaron estas sensaciones de mama fantasma. Más notablemente, los autores de este estudio también encuestaron a cuatro individuos con una condición conocida como apotemnofilia [más conocido como desorden de identidad de la integridad corporal], la cual causa que un individuo físicamente sano experimente una fuerte creencia de que un brazo o pierna no debería estar ahí. Estos individuos han llegado a amputarse sus extremidades debido a su condición. Al contrario que los individuos transgénero, sin embargo, todas estas personas experimentarion fuertes sensaciones de miembros fantasma. Los autores concluyeron que "el mero deseo de no tener una extremidad, por sí solo, no lleva a la ausencia de extremidades fantasma post-amputación. El mismo argumento se aplicaría a los penes fantasma; el mero deseo de no tener un apéndice corporal (o su fantasma) no debería necesariamente inducir un autoinforme predispuesto" (Ramachandran 2008).
Otro estudio realizado en 2012 encuestó a individuos que se identificaban como "bigénero" y experimentaban lo que los autores se refieren como "incongruencia alternante de género" [Alternating Gender Incongruity], la cual describieron como "alternancia involuntaria entre estados de varón y de mujer, o de varón, mujer, y una identidad andrógina o con otro género". En esta encuesta los autores enviaron un cuestionario a los visitantes frecuentes de un sitio web creado para tales individuos identificados como "bigénero", pidiéndoles que enumeraran sus experiencias de género, particularmente sus "cambios" de género. 32 individuos, 11 con sexo femenino y 21 con sexo masculino, fueron incluídos en el estudio final. Aunque las características sexuales fantasma no era el enfoque específico de este cuestionario, el estudio sí midió esta característica en los individuos encuestados, y halló que 21 de ellos, o el 62%, experimentaban genitales y/o mamas fantasma. Estos cambios eran experimentados por los individuos como involuntarios y a veces no deseados, fomentando la conclusión de que estos cambios no eran imaginados o construídos por los individuos que los experimentaban. Sin embargo, hay muchas áreas de este estudio que parecen incorrectas o irrelevantes, y hacen cuestionar su validez. Destacadamente, el artículo menciona que 1 individuo fue excluído de participar por un "posible trastorno de identidad disociativo" y 3 fueron exluídos por su diagnóstico de trastorno de personalidad múltiple. Trastorno de personalidad múltiple es un término obsoleto para el trastorno de identidad disociativo, y es alarmante que el autor no parece conocer esto y trató los diagnósticos como dispares. Además, también se mencionó que "un encuestado se identificaba como intersexual, pero sólo por razones de apariencia facial andrógina", lo cual no es una condición suficiente para validar el estado intersexual del individuo. El artículo también proporciona descripciones de los individuos encuestados sobre cómo experiemntan su género cambiando, lo cual incluye ejemplos como este: "Mi voz termina siendo más aguda que otras veces. Estoy más emotivo, mi visión sobre cosas como la política no tienden a cambiar, pero cambia cómo reacciono ante ciertas cosas. Como que si estoy en modo hombre y veo a alguien llorando pienso algo más como "sé hombre..." mientras que si estoy en modo chica pienso más como "¡oh, cariño!" (Case 2012). Esto muestra una falta de conocimiento sobre la diferencia entre los roles de género y la identidad de género. Aunque esto es comprensible debido a la confusión y conflicto presente en la sociedad en su mayoría e incluso dentro de la comunidad trans sobre la diferencia entre los dos, hace poner algo en duda la validez del estudio. Es posible que estos individuos estuvieran experimentando verdaderos casos de disforia, acompañado de sensaciones fantasma, y debido a la fusión de género y roles de género, carecezcan del vocabulario apropiado para describir sus experiencias. Sin embargo, esto es pura conjetura.


Escáneres cerebrales de individuos transgénero
Aunque la experiencia subjetiva de genitales fantasma tiene un papel importante en la discusión de la teoría del mapa cerebral, los estudios de imagen realizados en cerebros transgénero son mucho más convincentes. Existen ciertas áreas del cerebro las cuales se ha visto que son sexualmente dimórficas, y aunque los estudios han mostrado resultados variados, han mostrado diferencias claras entre los cerebros de personas transgénero e individuos cisgénero compartiendo su sexo de nacimiento. En 2009, se realizó un estudio en el cual se descartó psicosis y se confirmó la intención de transicionar en 24 mujeres transgénero pre-transición. Se sometieron a IRMs (imagen por resonancia magnética) y se comparó su estructura de materia gris con la de 60 sujetos de control (30 hombres cisgénero y 30 mujeres cisgénero). Se halló que los volúmenes de materia gris de las mujeres transgénero eran en gran parte similares a los de los controles hombres cisgénero, pero que poseían un putamen feminizado, una estructura del cerebro asociada al control motor. El volumen de materia gris en esta área específica era mayor que en los controles hombres cisgénero, y dentro del rango medio de mujeres cisgénero (Luders 2009). En 2012, se realizó otro estudio por un equipo incluyendo una de las mismas neurocientíficas, la Dra. Eileen Luders. 24 mujeres transgénero pre-transicion (no está claro si estas son las mismas 24 del estudio de 2009, aunque es dudoso debido al estado pre-transición de ambos grupos a pesar de un espacio de tres años entre los estudios) también fueron evaluadas para psicosis y se confirmó que tenían cromosomas XY y tenían la intención de transicionar médicamente. En estas mujeres se halló que tenían cortezas cerebrales más gruesas que las de los controles hombres cisgénero emparejados por edad en numerosas regiones, incluyendo la corteza orbitofrontal, giro frontal medio, en los alrededores del surco central, áreas cercanas al giro postcentral, giro paracentral y giro orbitofrontal en el hemisferio izquierdo del cerebro, y a lo largo del giro post y precentral, corteza parietal, surco temporal superior, giro temporal inferior, giro orbitofrontal, giro fusiforme, giro lingual, y precuña. No hubo áreas del cerebro en las que los hombres cisgénero tuvieran cortezas más gruesas que las mujeres transgénero. Se ha visto que las mujeres cisgénero tienen cortezas más gruesas que las de los hombres en estas áreas, y las diferencias en los cerebros de mujeres transgénero se asemejan a aquellas de las mujeres cisgénero. El artículo señala que "las cortezas más gruesas en transexuales MTF tienen probablemente una importancia funcional y posiblemente explican las diferencias entre transexuales MTF y varones en cuanto a pensamiento, sentimiento, y comportamiento" (Luders 2012). Aunque estos dos primeros estudios se centraron específicamente en mujeres transgénero, la estructura de la materia gris también ha sido analizada en los cerebros de hombres transgénero. Uno de estos estudios observó los cerebros de 18 hombres transgénero heterosexuales pre-transición, 24 hombres cisgénero heterosexuales, y 19 mujeres cisgénero heterosexuales, todos diestros. Se halló que en los sujetos de control, el volumen de materia blanca en es fascículo longitudinal superior derecho, fórceps menor, y via corticoespinal, era mayor en los controles hombres que en los controles mujeres. Comparado con los hombres de control, los hombres transgénero tenían niveles menores de materia blanca sólo en la via corticoespinal, siendo todas las demás áreas estudiadas similares a las de los controles (Rametti 2011). Otro estudio investigó las diferencias entre 10 mujeres transgénero heterosexuales pre-transición, y 7 hombres transgénero heterosexuales pre-transición, con 18 controles emparejados por edad, 11 mujeres cisgénero y 7 hombres cisgénero, utilizando morfometría basada en vóxel. Se halló que los individuos transgénero tenían estructuras de materia gris similares a aquellos que compartían su identidad de género, en lugar de su sexo biológico. Concretamente, los giros precentral y postcentral, giro cingulado posterior izquierdo, giro calcarino, y precuña, en todos se halló que contenían mayores volúmenes de materia gris tanto en los hombres cisgénero como transgénero, y menores volúmenes en mujeres cisgénero y transgénero, mientras que los giros medio e inferior occipital, fusiforme, y lingual, contenían mayores volúmenes de materia gris en mujeres cisgénero y transgénero, y menores volúmenes en hombres cisgénero y transgénero (Simon 2013).
Aunque estos escáneres se realizaron en hombres y mujeres transgénero adultos/as, otro estudio similar examinó la estructura de materia gris en adolescentes y jóvenes. 64 hombres transgénero (17 sin tratar, 16 con bloquadores hormonales, y 21 con testosterona, 9 se habían sometido a cirugía) y 37 mujeres transgénero (11 sin tratar, 14 con bloqueadores hormonales, 12 con estradiol, 4 se habían sometido a cirugía) fueron comparados con 44 hombres cisgénero y 52 mujeres cisgénero. Estos individuos fueron seleccionados a edades jóvenes, pero el estudio se realizó varios años después para asegurarse de que su disforia de género era persistente. Al hacer el estudio, las edades de los hombres transgénero estaban entre 12 y 22, y las edades de las mujeres transgénero estaban entre 10 y 21. A nivel del cerebro completo, se halló que los cerebros de los adolescentes transgénero no diferían significativante de los cerebros de los controles que compartían su sexo de nacimiento. Sin embargo, había diferencias sutiles en áreas sexualmente dimórficas de los cerebros tanto de los individuos transgénero tratados como no tratados, principalmente menor volumen de materia gris en el cerebelo derecho y más en la corteza frontal medial en los hombres transgénero frente a las mujeres cisgénero, y menor volumen en el cerebelo bilateral e hipotálamo en las mujeres transgénero frente a los hombres cisgénero. Se halló que la distribución de materia gris era similar entre hombres transgénero tratados y no tratados, mientras que se sólo se observaron diferencias en la corteza frontal medial superior derecha entre mujeres transgénero tratadas y no tratadas (Hoekzema 2015).
Además de examinar los cerebros de individuos transgénero vivos, los investigadores también han estudiado estas diferencias en los cerebros de cadáveres transgénero. En uno de estos estudios, se estudiaron los cerebros de 9 hombres (supuestos) heterosexuales cisgénero, 9 hombres homosexuales cisgénero, 10 mujeres (supuestas) heterosexuales cisgénero, 5 mujeres transgénero hormonalmente transicionadas, 1 hombre transgénero hormonalmente transicionado, y una mujer transgénero pre-transición, post-mortem para ver los números de neuronas en el núcleo central del lecho de la estría terminal (BSTc). Se halló que los hombres cisgénero tenían casi el doble de neuronas somatostatinas que las mujeres cisgénero. El estudio descubrió que las mujeres transgénero tienen números de neuronas similares a las mujeres cisgénero en el BSTc, mientras que los hombres transgénero tenían números de neuronas similares a los de los hombres cisgénero en la misma área. La transición tardía no afectó esto, ni tampoco lo hizo la inclusión de pacientes cisgénero con trastornos hormonales en sus respectivas categorías de sexo,la inclusión de dos mujeres post-menopáusicas en la categoría de mujeres cisgénero, o la inclusión de una mujer transgénero pre-transición. No se encontró ninguna diferencia significativa entre hombres homosexuales y heterosexuales. Notablemente, el cerebro del hombre transgénero utilizado en este estudio fue el primero en ser preservado para investigación (Kruijver 2013).
 


Transexualismo en gemelos
Aunque la concurrencia de transición en gemelos no prueba ni refuta la teoría del mapa cerebral, sí proporciona evidencia sólida para los orígenes genéticos del transexualismo. Ya que los gemelos monocigóticos son creados a partir del mismo óvulo y espermatozoide separándose, mientras que los gemelos dicigóticos se crean a partir de dos pares de óvulo y espermatozoide que son fertilizados simultáneamente, la mayor incidencia de una característica en gemelos monocigóticos y su ausencia o menor ocurrencia en gemelos dicigóticos apuntan a la heredabilidad de esa característica.
Un estudio en 2013 encuestó a 39 gemelos monocigóticos con sexo masculino de nacimiento, 25 gemelos monocigóticos de sexo femenino, 21 gemelos dicigóticos de sexo masculino, y 15 gemelos dicigóticos de sexo fememino, en los que al menos uno de cada par de gemelos había reansicionado. La encuesta halló que 13 de los gemelos MC masculinos y 8 de los gemelos MC femeninos eran concordantes para la transición, mientras que sólo 1 de los gemelos DC masculinos y ninguno de los gemelos DC femeninos había transicionado concurrentemente. Más notablemente, 3 pares de gemelos habían sido separados y transicionaron independientemente: 1 par de gemelos masculinos separados al nacer, 1 par de gemelos masculinos separados a los 4 años, y 1 par de gemelos femeninos separados a los 14 años. Los gemelos reportaron no tener conocimiento de la transición de su hermano/a hasta después de la suya propia (Diamond 2013). Esto sufiere que las transiciones de los gemelos no estuvieron influenciadas por factores ambientales ni por hipocondria, es decir, un gemelo transiciona y el otro llega incorrectamente a la conclusión de que también es trans si su gemelo lo es.


Conclusión

Aunque la mayoría de estos estudios contienen limitaciones significativas en el tamaño de muestra, probablemente debido al tamaño relativamente pequeño de la comunidad transgénero en general, proporcionan evidencia sólida para la existencia de características genéticas que causan o precipitan la experiencia de la disforia de sexo. Muchas estructuras en los cerebros transgénero son similares a las de aquellos que comparten su sexo de nacimiento, y actualmente se desconoce si ser transgénero es el resultado de alguna condición genética aún sin identificar, o si hay alguna causa ambiental subyacente para los cambios neurológicos que han sido observados en individuos transgénero. No obstante, los estudios han mostrado una y otra vez diferencias indiscutibles las cuales sufieren una estructura parcialmente atípica sexualmente. Está claro que la experiencia de ser transgénero, lejos de ser una "elección de estilo de vida" o el resultado de pensamientos delusivos, tiene una significancia médica evidente.



Referencias
(Accedí a estos artículos desde la biblioteca de mi universidad, así que muchos de ellos no están disponibles sin una suscripción o acceso de estudiante. He intentado encontrar enlaces a los textos completos de estos artículos cuando existen, y cuando el acceso está restringido he proporcionado enlaces a los abstractos en su lugar)

2015-02-18

Artículo de revisión aporta evidencia sobre la naturaleza biológica de la identidad de género (www.bu.edu, febrero 2015)

Traducido de: http://www.bu.edu/news/2015/02/13/review-article-provides-evidence-on-the-biological-nature-of-gender-identity/

El cuidado médico de los pacientes transgénero, incluyendo el tratamiento quirúrgico y hormonal, ha encontrado en gran medida la resistencia de médicos a favor del tratamiento psiquiátrico, debido a la idea equivocada de que la identidad de género se puede cambiar. Según un artículo de revisión de Endocrine Practice, hay cada vez más evidencia para una base biológica de la identidad de género, que podría cambiar la perspectiva de los médicos sobre la medicina transgénero y mejorar la asistencia médica para estos pacientes.

El artículo fue dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de Boston (BUSM).

Los trastornos de identidad de género afectan hasta a 1 de cada 100 personas. Los individuos transgénero son aquellos que se identifican con un género que difiere de su sexo de nacimiento. Se han propuesto diferentes etiologías para la causa de la identidad transgénero, sin embargo ninguna se ha probado definitivamente.

Los investigadores realizaron una búsqueda de la literatura y revisaron artículos que mostraban una base biológica para la identidad de género. Estos incluían trastornos de desarrollo sexual, como agenesia de pene, diferencias neoruanatómicas, como estudios sobre la materia gris y blanca, y genética de las hormonas esteroides, como los genes asociados con los receptores de hormonas sexuales. Concluyen que la información actual sugiere una etiología biológica para la identidad transgénero.

"Este artículo representa la primera revisión exhaustiva de la evidencia científica de que la identidad de género es un fenómeno biológico," explica el autor Joshua D. Sager, MD, FACP. "Como tal aporta uno de los argumentos más convincentes hasta ahora para que todos los profesionales de la salud obtengan las habilidades necesarias en la medicina transgénero para proporcionar un buen cuidado para estos individuos," añadió.

Según los investigadores el artículo tiene algunas limitaciones debido a la pequeña cantidad de individuos estudiados y por tanto las conclusiones han de sacarse con prudencia. Safer recomienda más enfoque en la investigación de mecanismos biológicos específicos para la identidad de género.

2014-01-05

Las personas transexuales tienen conexiones en su cerebro que concuerdan con el género al que desean pertenecer

Es la conclusión a la que se llega a partir de dos estudios publicados recientemente en el Journal of Psychiatric Research, que han sido destacados por la revista de divulgación científica The New Scientist.

Un grupo de investigación del departamento de Psicobiología de la UNED, dirigido por el profesor Antonio Guillamón, y en colaboración con la Unidad de Identidad de Género (Hospital Clínic de Barcelona) y el departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la universidad de Barcelona, han demostrado, utilizando técnicas de neuroimagen, que fascículos cerebrales (fibras nerviosas que unen una regiones del cerebro) implicados en funciones cognitivas y emocionales están masculinizados en las mujeres transexuales que desean cambiar a hombres mientras que hay una tendencia a la feminización de estas conexiones cerebrales en los hombres que desean cambiar a mujeres.

Hasta ahora, con estudios post mortem, se sabía que había dos pequeñas regiones del cerebro que estaban feminizadas en los hombres transexuales que deseaban cambiar a mujer. Los trabajos del grupo de investigación de la UNED, gracias a las técnicas de neuroimagen, dan un paso crucial al estudiar personas vivas y antes del tratamiento hormonal de cambio de sexo.

Los estudios de neuroimagen demuestran que fascículos que comportan la información de funciones cognitivas complejas relacionadas con el lenguaje y la habilidad espacial o que están relacionados con la valoración de los refuerzos positivos (premios) o negativos (castigos) o con la historia de refuerzos de las personas, se corresponden con el genero deseado y no con el sexo biológico.

Estos trabajos son importantes no solo para comprender la transexualidad sino para entender las conexiones cerebrales que soportan la identidad sexual. La identidad sexual, sentirse hombre o mujer, es esencial para la auto percepción de la persona, su relación social y, en definitiva, la organización de la sociedad.

Fuente: http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,644264&_dad=portal&_schema=PORTAL&id_noticia=1385

Otro enlace relacionado: http://www.transexualia.org/modules.php?name=Content&pa=showpage&pid=29

2013-05-05

Transexualidad en España: Análisis de la realidad social y factores psicosociales asociados

Un equipo de investigadores e investigadoras de la Universidad de Málaga, coordinados por el profesor Juan Manuel Domínguez, han realizado a petición de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), el estudio "Transexualidad en España: Análisis de la realidad social y factores psicosociales asociados" para dar a conocer la situación de las personas transexuales en España, abordando aspectos como la inserción laboral, situaciones de victimización, apoyo social o satisfacción con la vida entre otras cuestiones.

El documento se puede descargar aquí: www.felgtb.org/rs/722/d112d6ad-54ec-438b-9358-4483f9e98868/7fb/fd/1/filename/transexualidad-en-espana.doc


Presentación del estudio: